Fabricación de los cabos para el modelismo naval
Si tomamos un conjunto de fibras vegetales (cáñamo, coco, algodón, lino, etc.) y las retorcemos hacia la derecha, pero no demasiado, lo justo para mantener la unidad de las fibras y que no se deshilachen, obtenemos un “torcido” o filástica al que comúnmente llamamos hilo.
Lo que habitualmente llamamos “hilo”, por ejemplo el hilo de coser, está normalmente formado por dos de estos torcidos. Al torcer cada hilo primitivo hacia la derecha, el conjunto queda retorcido hacia la izquierda, semejando un tornillo con rosca a derechas. Esto se debe al siguiente efecto, base de la fabricación de cabos: si tomamos un conjunto de fibras paralelas y sujetamos su parte media en un gancho que pueda girar libremente, al retorcer hacia la derecha cada uno de los dos extremos sobrantes, llegará un momento en que el gancho empezará a girar a su izquierda, con lo que obtenemos el conocido hilo comercial. El proceso es el siguiente :
Uno de los hilos finos normales de algodón que se venden en las mercerías es del número 50 (a menor número, mayor grosor). Es un hilo con un diámetro aproximado de 0,15 mm, que puede servir para imitar cabos delgados a pequeña escala. Cuando se trata de cabos mayores y/o de barcos a mayor escala no conviene utilizar este tipo de hilo, incluso aunque fuera de mayor grosor, ya que tiene una torcedura muy poco definida e inclinada. Para hacernos una idea comparemos un hilo comercial con el cabo de un barco de su mismo diámetro.





