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22-Aug-2008
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| Forero estrella | Lámparas bajo consumo Lámparas bajo consumo Hacer mejoras en la iluminacion es una de las maneras inmediatas de reducir sus cuentas de energía . En promedio, un hogar dedica el 11% de consumo de energia a la iluminación. La utilizacion de las nuevas tecnologías de iluminación pueden reducir el uso de energía en su hogar entre un 50 % y un 75 %. Los avances logrados en los controles de apagado de iluminación ofrecen aún más ahorros de energía porque reducen el tiempo en el cual las luces estan encendidas mientras no están siendo utilizadas. Las lámparas compactas fluorescentes, más conocidas como "las bajo consumo", estas lámparas de aspecto extraño, con pequeños tubos doblados y enroscados, conocidas en el mundo energético como las "CFL" (Compact Fluorescent Lamp, en inglés) han experimentado un avance tecnológico sin igual en los últimos años. A fines de los 80, las empresas más importantes de iluminación empezaron a importar en la Argentina las primeras generaciones de este tipo de lámparas. Estos ejemplares no contaban con todas las ventajas que tienen hoy en pleno año 2007, pero aún así fue un gran comienzo. Por aquel entonces las lámparas no eran lo suficientemente potentes (no emitían grandes caudales de flujo lumínico). De hecho, durante casi dos décadas, las "bajo consumo" no nos proveían de lo que esperamos de una lámpara: luz inmediata, constante, brillante y sin parpadeos; esto sin mencionar que los tamaños de aquellas lámparas eran muy incómodos y muchas veces no podían usarse donde se instalaban las lámparas que se pretendían sustituir. Hoy en día, cada uno de estos problemas ha sido solucionado. Las CFL de hoy proveen una luz brillante, blanca, estable y silenciosa. Además, la vieja forma de U que tenían las generaciones iniciales ha sido reemplazada por la última generación de lámparas helicoidales (con formato de espiral); este formato permite una distribución mucho más homogénea de la luz, debido a su renovado diseño. Desde 1985, las "bajo consumo" han evolucionado tanto como los teléfonos celulares o los reproductores de música portátiles. Una cosa no ha cambiado: El ahorro de energía. Las lámparas CFL emiten la misma cantidad de luz que una lámpara incandescente pero utilizan entre un 75% y un 80% menos de energía. Esto significa que si cada uno de los más de 10.000.000 de hogares de la Argentina reemplazara una sola lámpara incandescente por una CFL, podría ahorrarse energía suficiente para abastecer una ciudad de 150.000 habitantes (aproximadamente, las poblaciones de Catamarca; San Luis o Comodoro Rivadavia). No todas las lámparas bajo consumo son iguales y es importante poder discernir entre una lámpara de buena calidad y una de mala calidad. A la hora de comprar, hay que prestar mucha atención a la información que figura en el packaging. Las variables más importantes para determinar la calidad de una de estas lámparas son: - Eficiencia Energética: Se entiende por eficiencia la relación entre "Luz producida" y "Energía consumida". Es así que cuanta mayor luz se produzca a un mismo consumo de energía, más eficiente será la lámpara. La Escala de Eficiencia mide valores entre A y G; siendo las de clasificación A las más eficientes y las de clasificación G las menos eficientes. - Equivalencia: La Equivalencia establece una relación de cantidad de luz producida, entre las lámparas bajo consumo y lámparas incandescentes. Los valores varian según el fabricante y según la linea de productos.
Es importante prestar atención a este valor y elegir en consecuencia. - Vida media: La Vida Media indica la duración de la lámpara, en horas de uso. Vale aclarar que, como su nombre lo indica, esta duración es un valor promedio. Por lo tanto, la lámpara puede tener una vida útil mayor o menor que el valor declarado. - Temperatura de color: A la luz blanca amarillenta, similar a la del fuego de la chimenea se la denomina "luz cálida" y a la luz blanca azulada se la conoce como "luz fría". Si iluminamos un ambiente con una luz cálida, se acentuarán los tonos rojizos y marrones y los colores blancos adquirirán una tonalidad amarillenta. El conjunto dará como resultado un aspecto acogedor y de amplitud de espacio. Por el contrario, la luz fría acentúa los tonos verdes y azules, causando una sensación de frescura y de reducción del espacio. Fuente: Fastcompany - GE-Lighting Argentina - INDEC Temas Similares |
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