Con la mejora de la tecnología y la optimización de los procesos, un grupo de energías consideradas distribuidas, las energías renovables, pasan por rebasar ampliamente al límite de 1MW, no resultando esta división ya valida para la gran mayoría de centrales productoras de energía, actualmente, son más aceptados otros criterios, como por ejemplo, según el tipo de combustible empleado, contaminación o peligrosidad de las centrales, etc., de esta forma y teniendo presentes los criterios siguientes, se puede realizar una primera clasificación de los sistemas productores de energía eléctrica.
Sistemas convencionales
Estos sistemas se caracterizan por los siguientes puntos:
Las centrales suelen ser contaminantes si no se toman las medidas adecuadas.
Las centrales pueden llegar a producir situaciones peligrosas.
Los combustibles empleados son limitados.
Los combustibles empleados tienen un alto coste.
Son centrales poco regulables, caracterizadas por suministrar la carga basa prácticamente constante, suelen entregar grandes cantidades de potencia.
Con estas características se hallan entre otras las siguientes centrales:
Centrales térmicas clásicas.
Centrales térmicas nucleares.
Centrales hidroeléctricas de gran potencia.
Sistemas distribuidos
Estos sistemas engloban las denominadas energías alternativas, por constituir una alternativa a las convencionales o bien renovables, por utilizar combustibles inagotables, caracterizándose por los siguientes puntos:
Las centrales no contaminan o lo hacen en menor mediada.
Las centrales no suelen presentar situaciones peligrosas.
Los combustibles empleados son ilimitados.
Los combustibles empleados son gratuitos o con un coste mínimo.
Son centrales regulables, caracterizadas por suministrar las puntas de carga, suelen entregar pequeñas cantidades de potencia.
Con estas características se hallan entre otras las siguientes centrales:
Centrales eólicas.
Centrales solares térmicas.
Centrales solares fotovoltáicas.
Centrales de biomasa, residuos sólidos urbanos, residuos industriales o residuos agrícolas.
Centrales geotérmicas.
Centrales marinas, maremotrices, de osmosis, de corrientes marinas, gradiente térmico, etc.
Centrales de células de combustible.
Centrales hidroeléctricas de pequeña potencia, minicentrales.
Por todo lo expuesto, es razonable que nos inclinemos por el aprovechamiento energético que proporcionan las centrales de energía renovable, prácticamente todo son ventajas frente a sus
compañeras las convencionales que conllevan innumerables problemas, pero las pequeñas cantidades de potencia conseguidas hasta el momento por las mismas, no llegan a cubrir en la actualidad y en el mejor de los casos el 25% del total de la potencia demandada, hace que por ahora y seguramente en un intervalo medio de tiempo, las grandes centrales térmicas o nucleares deberán, a pesar de todo, seguir prestando sus servicios si queremos conservar los niveles actuales de consumo.
Todo indica, no obstante, que algunas energías renovables están aumentando su producción de forma muy rápida, un ejemplo es la energía eólica que en algunos países como Alemania o España, en el transcurso de tres años han multiplicado por 10 su producción, augurándose un futuro prometedor en este campo, esperemos que en un tiempo, los más breve posible, disfrutemos de estas energías no contaminantes,
y así podamos disminuir la contribución de las convencionales al mínimo, a lo largo de los capítulos que forman esta obra, se explicarán detalladamente cada una de los sistemas de generación, transporte y consumo, que definen el aprovechamiento racional de esta forma de energía tan amplia y compleja.





