Debe su popular nombre, según parece, a la confusión de algún copista a la hora de transcribir el manuscrito original de la partitura. Debido a la mala legibilidad de la dedicatoria, donde parecía estar escrito «Elise» debía leerse, en realidad, «Therese». Así, la bagatela en realidad es «Para Teresa».
Es probable que el tempo (velocidad) con el que se toca no sea el que escribió Beethoven en la partitura original, ya que ésta se perdió.
Se encontraba el intérprete en una reunión de música y conoce a una joven pianista llamada Elisa (o Theresse). El le pide que por favor toque algunas piezas conocidas y la joven acepta. Al finalizar, Beethoven le pregunta por qué no ejecutó ninguna pieza suya y ella contestó que le resultaban muy complicadas. Por eso, se enternece y compone ese tema de fácil interpretación y se lo dedica.





