Veamos alguno de los museos que nos ofrece Túnez.
Museo del Bardo.- Una de las cosas interesantes que tiene Túnez es el Museo Bardo.
La ciudad de Túnez posee la más fascinante colección de mosaicos romanos, que fueron rescatados de las antiguas y suntuosas mansiones, los mosaicos se exhiben en uno de los palacios más bellos de Túnez, mandado a construir en el siglo XIII por una importante dinastía real. El palacio fue ampliado y modificado hasta que en 1888 fue convertido en museo. El lugar, digno de Las Mil y una Noches, tiene varios pisos y salones que albergan distintas colecciones. Hay mosaicos que se usaban en los suelos, otros que componían increíbles murales, otros que recubrían techos, mobiliario y féretros.
La decoración del palacio merece párrafo aparte. Maravillosas cúpulas, techos ornamentados, salones que fueron habitados por la realeza, estatuas, y galerías decoradas con estilizadas columnas trasladan a otro mundo.
El Museo Arqueológico de Djem.- En la antigua ciudad de Thysdrus, actualmente llamada El Djem o El Jem, se encuentra el mayor anfiteatro romano de África y uno de los más grandes del mundo. Pero antes de dirigirse a estas magníficas ruinas, se recomienda visitar el Museo Arqueológico El Jem, ya que aquí encontraremos información y podremos ver elementos arquitectónicos encontrados en las excavaciones.
Será como asomarnos al lujo y parafernalia de las viviendas de la antigua Thysdrus, capital de la provincia romana de África, por ejemplo a través del maravilloso mosaico de Althblitat, seguramente uno de los más hermosos objetos que forman parte del legado de la antigua Roma.
El museo funciona en el mismo lugar en el que estuvo una casa romana y recuerda y mantiene la arquitectura clásica de esas mansiones, con las habitaciones organizadas en torno a un patio central rodeado de columnas. Aquí podremos ver esculturas, mosaicos y cerámicas encontrados tanto en Thysdrus como en las afueras de la ciudad. Otra ala del Museo nos muestra los aspectos comerciales e industriales de la ciudad, añadiendo nuevos elementos para comprender la riqueza y diversidad de la ciudad antigua.
El Museo de El Jem se abre directamente al parque arqueológico: un complejo de residencias de lujo, con mosaicos en pisos y paredes, donde vivieron familias aristocráticas, como la llamada “Casa de África”, construida 170 años antes de Cristo y que fue descubierta por casualidad en la década del 90 del siglo pasado. La “Casa de África” fue llamada así porque se encontraron dos mosaicos, uno con un ornamento ovalado en el interior, con representaciones de la diosa África.
El Jem es el más imponente monumento romano del norte de África, con la estructura circular más grande del desierto y que era visible desde grandes distancias. Además es uno de los monumentos antiguos mejor conservados, a pesar de los daños que sufrió, como por ejemplo bombardeos en el siglo XVII. Su forma elíptica tiene una longitud de 149 metros, 124 m de ancho y 36 m de altura. Con su capacidad para treinta mil espectadores, se ubica en séptimo lugar entre los más grandes. Las excavaciones han revelado galerías subterráneas en las que se encontraban las maquinarias, y hasta podía haber albergado dos series de ocho habitaciones para gladiadores o condenados.
El Jem fue considerado durante mucho tiempo sólo un monumentos histórico, pero actualmente se utiliza para distintos eventos culturales. Es muy fácil llegar desde Susa, Kairouan o Sfax, ciudades con las que hay muy buenas conexiones, en taxi o autobús. Si están por aquí en verano, podrán disfrutar aquí del Festival Cultural de Música Sinfónica.
El Museo Nacional de Cartago.- El Museo Nacional de Cartago está en las afueras de la ciudad homónima. En él se conservan los descubrimientos arqueológicos de mayor importancia. También se pueden ver piezas de mosaico, estatuas, vástagos funerarios y objetos valiosos construidos en marfil, metales preciosos y alhajas. La sala más impresionante del Museo Nacional de Cartago es la dedicada a la cultura romana, donde se exhiben estatuas, panteones y, lo más imponente, dos estatuas llevadas al lugar desde el anfiteatro de el Jem que se encuentran en la puerta de la sala representando la victoria.
El Museo Nacional del Bardo.- Es un museo de Túnez, al norte de África. Se encuentra situado en el barrio del Bardo a las afueras de la ciudad, lugar residencial desde el siglo XIII de los sultanes hafsidas, y reconstruido más tarde como palacio del bey. El mismo edificio fue adaptado para el museo. Se trata de uno de los museos más grandes del Mediterráneo, y presenta una variedad de piezas arqueológicas y de la historia de Túnez correspondientes del cruce de muchas culturas a lo largo de varios milenios. Gracias a las excavaciones arqueológicas en Cartago, Útica, Hadrumetum o Dougga, el museo ofrece una de las mejores y más grandes colecciones de mosaicos romanos. El museo también alberga obras griegas y una colección de cerámica del norte de África y Asia Menor, así como colecciones de arte cristiano y arte islámico.
El museo fue creado por decreto del 7 de noviembre de 1882, convirtiéndose en la primera institución de su tipo en el norte de África. Fue construido por arquitectos tunecinos como Palacio residencial del bey de Túnez, y edificado en la segunda mitad del siglo XIX bajo el impulso de Muhammad II ibn al-Husayn y después por su sucesor Muhammad III ibn al Husayn.
Mohamed Yacoub lo llamó «un monumento muy representativo de lujo y refinamiento que ha conocido la arquitectura tunecina durante el período de los Beyes». También refleja la naturaleza ecléctica del arte de esta época, en la que el aporte local se mezcla con influencias andaluzas, asiáticas y europeas. El edificio acogió las primeras colecciones arqueológicas en marzo de 1885. La apertura oficial del museo se realizó el 7 de mayo de 1888 y se llamó entonces Museo Alaoui, el nombre del bey reinante en aquel momento, Ali Muddat ibn al-Husayn. Bertrand Pradère fue su primer director en 1886. En 1956, el museo tomó su nombre actual.
Museo de Artes islámicas.- El museo de artes islámicas se encuentra en el interior de la sala de oración del Ribat de Harthema (situada en la zona sur). Fue inaugurado en 1.958 y en él se exhibe una colección de más de 300 piezas relacionados con la cultura islámica, expuestas en 16 vitrinas. Pueden verse estelas funerarias, monedas de oro y plata, objetos de cerámica árabe antigua, textiles procedentes del antiguo Egipto, varias hojas coránicas manuscritas, frascos de perfume, lámparas de aceite, instrumentos de astrología y navegación y ¡hasta un contrato de matrimonio otomano!
También hay un plano antiguo de la Medina antes de la independencia, y fotografías antiguas de la ciudad.
El Museo de chemtou.- Chemtou es un verdadero santuario histórico situado cerca de las fronteras de Argelia. Este sitio se encuentra a unos pocos kilómetros de la ciudad de Jendouba y es uno de los refugios de valiosos objetos de la época romana, tales como las canteras de mármol y los museos que recopilan varios objetos de importancia para el rescate de la historia local.
El museo de Chemtou es una de las piezas arqueológicas que quedan, dentro del cual se ha reconstruido un molino de maíz. Lo único malo es que este museo no siempre está abierto para ser visitado.
Las canteras son otro sitio interesante para visitar en Chemtou. Entre medio de las rocas que medían al menos 20 metros de alto, se encuentran estas canteras romanas. En los bloques del lado izquierdo de las canteras se puede ver el nombre del Emperador, grabado de manera profunda. También hay adjunta información acerca de la misma cantera.





