La ciudad de Tokio además de sorprender por su gran tamaño, es un referente de la urbanística moderna y arquitectura de calidad. En esta ciudad se entremezclan la tradición milenaria y la alta tecnología
Tiene Santuarios y templos budistas a los que los japoneses acuden en ocasiones solemnes, ya que prefieren orar en la intimidad se sus hogares. Jardines de filosofía zen como el Dembo-in-dori, uno de los secretos mejor guardados de la ciudad. Mercados callejeros y placeres gastronómicos, entre los que destaca el conocido sushi. Museos, galerías de arte y teatros donde contemplar tradicionales espectáculos de marionetas. Todo eso te espera su haces turismo en Tokio.
Castillo de Edo
Si te atreves a subirte al mirador de las torres del Gobierno Metropolitano de Shinjuku, descubrirás una gran ciudad que parece no tener fin. Además, siempre podrás sorprenderte observando cómo la tradición siempre se abre paso entre la modernidad, cuando observes a mujeres ataviadas con kimonos paseando junto a imponentes y modernos rascacielos que reflejan en sus fachadas milenarios templos y hermosos jardines.
Monte Fuji
Tokio es una ciudad ordenada a pesar del aparente desorden, segura y limpia, que desde su fundación en torno al antiguo Castillo de Edo -nombre que recibió originalmente la ciudad-, donde hoy se encuentra el Palacio Imperial, se ha visto obligada a resurgir de sus cenizas continuamente, debido a la acción devastadora de terremotos, incendios e incluso de los bombardeos que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial.
Odaiba Rainbow
Al anochecer, las luces de los rascacielos nos recuerdan inevitablemente a alguna película de ciencia ficción, al estilo de la mítica Blade Runner. En cambio, la luz del día nos devuelve la imponente silueta del Monte Fuji, además de la formidable vista de la bahía de la ciudad, atravesada por el Odaiba Rainbow, en un lugar de interés turístico alrededor del cual se vertebran oficinas futuristas, tiendas, locales de ocio y una zona residencial.
Floración de los cerezos
Si deseas hacer algo más que turismo en Tokio, te recomendamos que no te pierdas un acontecimiento que sólo tiene lugar una vez al año, entre los meses de febrero y abril: la floración de los cerezos, que los tokiotas disfrutan almorzando al aire libre y paseando junto a familiares y amigos por los parques y jardines de la ciudad.





