Puede parecer increíble cuando vienes a Mahdia, pero esto en su tiempo fue la capital de África del Norte, hasta que la zona pasó a control de El Cairo. Desde el siglo X hasta el XIV Mahdia fue una de las ciudades más ricas del continente.
Desde vuestros hoteles en Mahdia podéis acceder a la Medina a través de la Skifa el Kala, que en castellano significa el Pasaje Oscuro. Esta enorme construcción defensiva permitía a los de dentro salvaguardarse del fuego exterior. Una vez atravesado este pasaje nos adentraremos en las callejuelas de Mahdia.
Una Medina muy agradable, un laberinto de callejuelas en todas direcciones. Pero, a diferencia de otras medinas, esta es tal vez la mejor conservada y más limpia que me he encontrado en África. A los habitantes de Mahdia les gusta mantener el encanto de su centro histórico. Me encantaron las hermosas plazas con terrazas, como la Place du Caire, frente a la Mezquita de Mustapha Hamza.
Otro rincón atractivo en Mahdia es la Place Khadi en Noamine. En Mahdia hay una Gran Mezquita, totalmente reconstruida hoy en día, que cuenta con otra mezquita más pequeña frente a ella, y quizás hasta más hermosa. Una medina en la que no os perderéis ya que todas sus calles desembocan en el mar. Fijaros en las preciosas puertas de colores de algunas casas.
Otro de los grandes monumentos de Mahdia es Borj el Khabir, una enorme fortaleza construida en el siglo XVI. Para entrar hay que pagar 4 dinares, pero vale la pena solamente por las fotografías que se pueden hacer desde su cima. Justo frente a la fortaleza se encuentran unas ruinas de la época púnica.
Mahdia es uno de esos lugares en Túnez que seguro que les encantará y del que no vendrás indiferente en ningún momento.





