Desde tiempos imemoriales, los seres humanos se han cuidado su dentadura con los minerales de la tierra, entre los cuales, el más conocido y común era LA SAL, con cual se frotaban con delicateza las encias y dientes, como un masaje realizado con un dedo de la mano. Otro mineral que también se empleaba como polvo remineralizante de los dientes era la arcilla blanca pura, con la que se frotaban las encias y dientes. En casos de infecciones de alguna muela o diente se aplicaban directamente sobre la encia un pequeño trozo de arcilla sólida, que, humedecida con poca saliva y mantenida en la boca durante unas 3-4 horas, era capaz de absorber todas las bacterias que cauzaban la infección. Después del tratamiento, el trozo de arcilla era desechado, nunca ingerido, porque llevaba los germenes de la infección.
Hoy en día, las personas que conocen estos remedios también emplean el bicarbonato sódico, mezclado con la sal para la limpieza de sus dientes. He conocido personas que toda su vida se han limpiado sus dientes con sal y hasta una edad de 80 años no tuvieron ningún problema odontologica.