La leyenda de Tau y Kerana
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La leyenda de Tau y Kerana

La leyenda de Tau y Kerana Tau y Kerena engendraron a los siete monstruos mitológicos El origen de la mitología Guaraní se remonta al encuentro de Tau y keraná. Taú era un espíritu maléfico. Keraná era una niña de extraordinaria belleza que se pasaba los días durmiendo, por eso le ...(continúa debajo en el tema)


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Antiguo 13-Sep-2009, 00:18   #1
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Predeterminado La leyenda de Tau y Kerana

La leyenda de Tau y Kerana





Tau y Kerena engendraron a los siete monstruos mitológicos
El origen de la mitología Guaraní se remonta al encuentro de Tau y keraná. Taú era un espíritu maléfico.

Keraná era una niña de extraordinaria belleza que se pasaba los días durmiendo, por eso le pusieron por nombre Keraná (dormilona) y era la simpática personificación de la tribu.
Taú se había enamorado de la joven doncella y pretendiendo conquistarla se había transformado en un apuesto joven. Al séptimo día consecutivo de sus visitas intenta raptar a la niña interviniendo Angatupyry (espíritu del bien), para evitar tan triste suceso. Este se traba en lucha con Taú durante siete días, pero las artimañas de mal pretendiente hacen que logre ventaja, dándose por vencido Angatupyry,

Taú ya dueño de la situación procede a raptar a keraná, lo cual causa profunda tristeza e indignación en el clan de nuestros primigenios antepasados pidiendo castigo ejemplar al raptor. Angatupyry hace de Taú objeto de una terrible maldición según la cual todos sus hijos se convertirán en monstruos.

Así nacieron sucesivamente: Tejú Jagua; Mboi-Tuí, Moñai, Jasyyatere, Kurupí, Ao Ao y finalmente Luisón. Todos ellos nacidos a destiempo (sietemesinos).

Al sobrevenir el último de estos cuitantes engendros con la aparición del séptimo monstruo, surge en los cielos (como una advertencia de que los hombres deberán cuidarse de estos duendes) la conformación estelar de Las Siete Cabrillas, pertenecientes a las constelaciones del hemisferio sur.
También en ese momento surgieron los azotes de la humanidad (que son siete) en sus categorías diversas; entre ellas se encuentran las siete grandes penas: el miedo, el dolor, el llanto, el hambre, la sed, la enfermedad y la muerte.
Y entre otras más siete, tenemos las que causan grandes aflicciones a la humanidad entera: la injusticia, el robo, la miseria, las pestes, el terremoto, el incendio y la guerra.
Estas son, en síntesis, las desgracias que significan la presencia sobre la tierra de los siete monstruos engendrados por Taú espíritu maléfico y la bella indiecita llamada Keraná.

Fuente: Libro Leyendas y Mitos del Paraguayde Tomas L. Micó.


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Antiguo 28-Sep-2009, 16:40   #2
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Predeterminado Teju Jagua

Tejú Jagua era un gigantesco lagarto con cabeza de perro que merodeaba según el mito original en torno al cerro Jaguaron, estando su guarida y merendero en uno de los abismos del lugar. Algunas versiones le conceden siete cabezas. La versión popular solo habla de una (con la cual le basta). Fue el primer engendro del maldecido vínculo de Taú y Keraná.
Dominaba en las cavernas, a la que según algunos dichos arrastraba a sus víctimas para devorarlas, pero no es esto generalmente aceptado entre los grupos triviales Guaraní, quienes dicen que el Tejú Jagua solo se alimentaba de frutas y miel, siendo protector y beneficiador de los frutos dorados de la selva.
Se lo menciona también como genio protector de las riquezas yacentes en el suelo Guaraní. Su piel adquirió brillo revolcándose en el oro y las piedras preciosas de Itayú. No había llegado a adquirir ferocidad.
Refiere la etnonarrativa que un indiecito lo llevaba a beber a la cristalina corriente de un arroyo de la comarca. Dicen los entendidos, que este indiecito era su hermano, menor Jacyyatere quien gustaba de llevarlo al lago hoy llamado Ypacarai, al lago Ypoá, o al arroyo Avay.
Cabe agregar por ser oportuno, que la ciencia cree hallar fundamento a este mito en la existencia del Tejú Pytá, (lagarto colorado), cuya existencia se ha comprobado en esta área subtropical, hasta el río de la plata.
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Antiguo 28-Sep-2009, 16:42   #3
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Predeterminado Mboi Tui

Mboi Tui (serpiente con cabeza de loro).
En torno al Cerro Kavaju, junto a las selvas de Tobati se recuerda de antiguo, la existencia de un animal con cuerpo de reptil cabeza de loro y angulosas patas de lagarto terminadas en tres potentes garras y cola rematada en dos venenosas púas. Lanzaba ensordecedores chirridos de loro con el consiguiente terror de la población aborigen.
Era difícil distinguirlo entre los árboles, como en los pastizales, siendo su ámbito favorito, su color lo confundía con el follaje.
Este era Mboi Tui monstruo que no se acercaba a las personas; sin embargo cuando pasaba por las aldeas los habitantes huían aterrorizados.
Se alimentaba exclusivamente de frutas.

Mboi Tui fue el segundo hijo del maldecido vínculo de Taú y Keraná.
Aunque existe otra versión sobre la presencia de este monstruo en la tierra que señala que en el principio de los tiempos Mboi Tui era un hermoso loro que habitaba en la tierra sin mal (versión Guaraní del paraíso) que tenía una sola entrada celosamente guardada por Rupave. A éste recinto de la vida inocente, tenía acceso Mboi Tui, conociendo un sendero secreto de acceso. Personas malvadas le hicieron beber miel lechiguana a este loro, emborrachándolo, por lo que se puso a hablar mucho, dando a conocer la senda secreta de la tierra sin mal, por lo cual pudieron colarse los malvados.
Cuando Rupave se dio cuenta de la entrada de extraños al paraíso Guaraní donde abundaban las frutas, halló a este loro totalmente ebrio, hablando sin cesar. Entones, conociendo que él era el culpable, lo maldijo, condenándolo a perder la facultad de volar, sus alas atrofiadas convirtiéndose en patas, el parlero se convirtió en una serpiente con pico de loro, siendo su alimentación en adelante los frutos de la naranja agria, conocidas en idioma guaraní como Apepú.

Última edición por Vedro; 28-Sep-2009 a las 16:49
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Antiguo 28-Sep-2009, 16:46   #4
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Predeterminado Moñai

Moñai es tenido como serpiente de extraordinarias dimensiones, afilados dientes y dos púas en la cabeza. Tercer hijo de Tau y Keraná, amo de los aires y los vientos es duende protector de la rapiña y toda suerte de pillerías. Habitaba en enmarañados esteros y profundos arroyos cuyas riberas oscurecía la vegetación, en sus correrías llegaba hasta los pirizales de las lagunas. Su lugar favorito era un precipicio cercano a Yaguarú. En vario lugares pantanosos circunscriptos por la Mesopotamia que conforman los ríos Paraná y Paraguay se cuenta haber una madriguera que perteneció a este monstruo-fidio. Las gentes llaman a esos lugares “Moñai kuare”, incluyendo en ellas profundos zanjones conocidos como “salamanca”, grietas de la tierra, de difícil acceso.

Tantos habitáculos señalan el don de ubicuidad de los seres mitológicos que no hallan cómodo ceñirse a una estrecha geografía. Uno de los posibles escondederos de este horrido ser es conocido cerca de Yaguaron, lindero con el lago Ypoa, en cuyos contornos han sido hallados varios lugares que acreditan ser guaridas del temido engendro. En Apepu –San Antonio- de la jurisdicción de Rosario afirmase haber vestigios de su presencia, como también en el camino viejo de Arazapety, en san Estanislao, al norte del Tapiracuai los viajeros afirman existir aún este espantajo en tupidos matorrales. En general, no se conoce un lugar inhóspito que no sea tenido como antiguo –y aún moderno- refugio de esta serpiente fabulosa que la moverse producía ruido en medio de la fronda, lacustre, estremeciendo las aguas.

Se dice que aún la tierra temblaba; las personas huían aterrorizadas, los animales eran presa del espanto y las aves se echaban a volar alborotadas. ¡A mucha gente había devorado en la comarca y los animales desaparecían día a día…! huir era el único recurso, si quedaba tiempo. Su especial alimento eran hasta hace poco los cazadores y pescadores que lograba sorprender por más sigilo que usaran en sus andanzas por las cercanías de su guarida. Los arrastraba hasta su cueva que se teñía de rojo con la sangre de su victimas.

Aseguraba su presa inmovilizándola con la mirada, las atraía con su aliento. ¡Nadie se le escapaba!

Moñai murió al fin quemado por manos de Porasy, doncella Guaraní que de esta suerte salvó a su raza de las acechanzas del monstruo, incinerándolo en su propia cueva usando de algún encantamiento. Se cree que su espíritu deambula y acecha en la vastedad de los campos y territorios en los cuales se mantiene viva la cultura Guaraní.

La versión modernizada pretende haber sido muerto Moñai por una bala bendecida que le disparara una niña. Cualquiera sea la versión, su solo nombre, su figura, su temida, fama aún se respeta en la campiña donde la soledad de los campos proporciona el escenario de sus legendarias correrías; referencias actualizantes del mito agregan objetos y efectos de escenografía dramática y aterrorizadora.

Conocidas sus variantes, debemos regresar al relato más antiguo y probablemente autentico, fijándolo en la modeladora versión no corregida, aumentada ni disminuida, la cual concluye aseverando que siempre ­–aún hoy- Moñai aguarda a sus víctimas debajo de la verdosa espuma que cubre las aguas de los lagos y esteros de la dilatada comarca tetrafronteras que cubre el idioma Guaraní.
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Antiguo 29-Sep-2009, 17:20   #5
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Predeterminado Jasy Jatere

Es el más simpático de los duendes, el más popularizado; su silvo-mimetofonico, cual canto de las aves, agita las siestas del hogar campesino. Magnetiza a las madres, que acometen al oírlo desesperados esfuerzos por reunir a sus hijos que juegan bajo la enramada.

Este duende travieso de la siesta, de deslumbrante belleza, cautiva con su gracia, los niños los siguen; jugando y gustando frutos y miel se alejan de sus padres, algunos nunca vuelven, otros pierden la voz, otros la memoria.

Se dice que este duende que se presenta como un enanito rubio, de ojos azules, busca niños para llevarlos a su mundo maravilloso escondido en la espesura.

En la mano porta un cetro de oro en el cual reside todo su poder. Juega desnudo a la luz del sol, trazando con su sombra mágicas figuras que hechizan. Al verse descubierto se convierte en ave. En su afán de hacerse amigo del los niños, si llega a besarlos en la boca, estos pierden la voz y a veces hasta el juicio, entonces Jasy Jatere los deja para buscar otros niños con quienes jugar en la interminable travesura de su vida al ser perseguido por personas mayores, se torna invisible.

Las leyendas que refieren sus andanzas son interminables, pero estas apuntadas bastan para tener idea de sus atributos. Su poder, su fonomimetismo, lo relaciona muy estrechamente con un ave que raramente se deja ver, pero que ronda las casas de campo.

Dicen que imitar su silbo acarrea la ruina mental si se hace para engañar a las gentes sencillas. Jasy Jatere, sin embargo no causa daño a nadie, es una deidad traviesa que puede llegar a convertirse en buen amigo. Pero por las dudas, las madres se cuidan de fomentar sus visitas. Se dice que solamente deambula retozón en el tiempo en que maduran las sandias, en lo más ardiente del verano, que es cuando los niños al escuchar su silbo invitador escapan de sus casas, para aventurarse en las chacras a hartarse de frutos almibarados. Algunos no vuelven…para desencanto de los suyos.

Última edición por Vedro; 29-Sep-2009 a las 22:13
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Antiguo 17-Oct-2009, 04:01   #6
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Predeterminado Curupí

Curupí duende de la sensualidad. Protector de la selva y de los animales
Uno de los siete monstruos de la más antigua temática antropomórfica Guaraní merece todo un estudio en premio a su larga permanencia en la escala anarmonica de las siete figuras primigenias.

Agreguemos a este decir que Curupí, con el largo falo de que estaba previsto, enlazaba a las niñas y las poseía, era aficionado a raptar mujeres y niños según la versión autentica. Era duende protector de los animales silvestres, especialmente de sementales.

Una liana rugosa que se encuentra en las selvas lleva el nombre de este duende. Su rotulo botanico-guarani es Curupi rembo. El monstruo ha desaparecido, empero la liana queda. Y la narrativa alusiva a Curupi permanece vigente.

Fuente: Libro Leyendas y Mitos del Paraguay de Tomas L. Micó.


En el mundo guaranítico se dice que Curupí tiene el falo tan largo, que lo enrolla en la cintura. Con él puede atraer desde la distancia a las mujeres para embarazarlas. Se lo describe como un hombre joven, velludo, de baja estatura,con los pies dirigidos hacia atrás, por lo que le es difícil trepar y andar, que deambula desnudo en la siesta por los bosques, buscando muchachas que caminen solitarias, para aplacar su lujuria. Las madres suelen asustar a sus hijas para que no se aventuren solas en la selva. Si se encontraran con Curupí, podrían quedar preñadas, y si consiguen escapar de la tentación que les hace con señas obscenas desde las ramazones, pierden la razón, teniendo a partir de ese momento ataques de epilepsia.

Este mito está muy difundido en el noreste argentino, el Paraguay, el Sur Boliviano y Brasil, y desde tiempos remotos aparecen en creencias de viajeros naturalistas e informes, como en "Historias de estas Indias" del Padre José de Anchietta , del 30 de mayo de 1560 en Brasil, quien dice que el Kurupí o Kurupiré, es un demonio menor de los guaraníes, pequeño de apariencia semi humana de piel muy escamada, de orejas en punta y que tiene los pies para atrás y los talones hacia delante, o sea que cuando camina pareciera que retrocede si uno observa sus pisadas.
Pero la particularidad principal que pone a este mito al lado de los faunos de la vieja Europa y del Efrit de los Árabes, es su miembro viril desarrollado en forma desproporcionada a su tamaño ya que el mismo tiene una extensión tal que lo lleva arrollado por lo común a su cintura y lo utiliza para enlazar a las mozas que escapan de él y las que es muy aficionado, a veces roba criaturas mejor si son del sexo femenino y otras llega a asesinar al cazador desprevenido que no le deja su caza, comiéndole el corazón.

Ayala Gauna lo describe como un enano cobrizo, robusto, capaz de estrangular con sus poderosas manos, pero con un cuerpo torpe, de una sola pieza (es decir, carente de coyunturas) y los pies dirigidos hacia atrás. Es fácil burlarlo trepándose a un árbol, pues no puede subir. Tampoco puede nadar, o lo hace con mucha dificultad. En esta versión es antropófago, prefiriendo la carne de los niños y las mujeres.

Juan Bautista Ambrosetti lo relaciona con el JasyYatere, pues cree que es una variante de aquel, quizá debido a que en sus investigaciones recopiló que gusta secuestrar niños para lamerlos. Otros autores lo describen como guardián del monte, confundiendo su función con la del Pombero. Personalmente creo que es la canalización de la sexualidad exacerbada de los habitantes de lugares apartados o solitarios. De igual, modo los europeos utilizaron la figura del Fauno (romano) Pan (griego) o Sátiro (griego) para entender la tendencia lujuriosa de los hombres.
Curupí fue un recurso nacido con la llegada del cristianismo, donde se mezclaron las rígidas reglas morales de la nueva religión, con los antiguos saberes míticos. Fue utilizado por las madres en el área guaranítica para evitar los hijos de madres solteras, o poner freno a las muchachas ardientes, que de otro modo cargarían con numerosa prole sin padre que se haga cargo de ellos.

Autor: José Ramón Farias. Investigador y Difusor de folclore de la ciudad de Presidencia Roque Sáenz Peña
Fuente: guiadelchaco.com.ar/mitosyleyendas/elcurupi.asp

Última edición por Vedro; 17-Oct-2009 a las 23:10
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Antiguo 17-Oct-2009, 23:01   #7
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Predeterminado Ao Ao

Este monstruo tenía cuerpo similar a la oveja, cabeza de oso y patas terminadas en grandes y potentes garras. Su aspecto era terrorífico. Perseguía y devoraba a los cazadores y personas que se aventuraban en la selva.



El único modo de salvarse de su acometida era trepando a un pindó, árbol sagrado, dado por Tupâ a Rupave para nutrición y auxilio de la gran familia Guaraní. De subirse a otra especie, los Ao -Ao los acorralaban y hacían caer el árbol excavando las raíces con sus potentes garras mientras emitían ladridos. Vivian en manadas en bosques y serranías de la región Oriental


La denominación Ao-Ao es de origen onomatopéyico. La tendencia agudizante carga la emisión tónica en la partícula final. Trocándola logramos reconstruir el eco de un lejano ladrido el que proferían estos seudo duendes


El animal existe en la realidad zoológica, según afirman serios investigadores. Se dice que este animal era conocido como ovecha-kaaguy (oveja del monte) . Aún debe procederse a su clasificación científica en la fauna científica de la América, especialmente en Paraguay.


Se han ocupado de este raro espécimen Moisés Bertoni y León Cadogan, diciendo este ultimo que aun devora personas entre las piedras del cerro Yvytyrysú.


Es comprensible que aun no se haya logrado echar mano a éste animal peregrino, la bestia ignota del solar Guaraní. Saben de él los chulupi y los Mby´a de las selvas del Monday y Mbarakaju.



Fuente: Libro Leyendas y Mitos del Paraguay de Tomas L. Micó

Última edición por Vedro; 17-Oct-2009 a las 23:14
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Antiguo 31-Oct-2009, 01:34   #8
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Predeterminado Luisón

Luisón amo de la noche compañero de las parcas




Luisón es el séptimo y último hijo de Tau y Keraná sobre él cayó la mayor maldición que pesaba sobre sus progenitores. Su solo nombre aterroriza. Este ser es espeluznante se halla ubicado en la encrucijada de los caminos de la vida y de la muerte. Como puede exornar el ánima en sus andares, es el monstruo más temido y aborrecido de los engendros malditos




Otros mitos emparentados traen justicia y venganza, castigos a los que se exceden; protegen la flora y fauna, otros devoran hombres y mujeres, otros roban niños, silban y merodean. Luisón daña mas que todos estos penantes. Hace imposible la vida del allá.

Juega con el destino del alma, que se vuelve irredimible una vez que él interviene en el colmo de su obrar maléfico. Por eso es tan temido.





Se dice que los días viernes y los martes también al comenzar las sombras de la noche a adueñarse, de los pueblos y comarcas en su avance penumbroso, Luisón pierde sus formas humanas para transformarse en un perro de horrible aspecto, quizá un lobo de dientes afilados y de diabólico intento que busca los cementerios para revolcarse encima de los cadáveres y alimentarse de ellos.




A la media noche, con ojos relampagueantes sale en busca de seres humanos para convertirlos en otros malditos luisones, lo que logra asustándolos y pasando por debajo de las piernas de los hombres que sorprenden en su maléfico paseo nocturno.





A veces jaurías de perros lo persiguen y ladran sin acercársele. Un olor nauseabundo le acompaña, su aspecto hiela la sangre en las venas y enloquece a los hombres que se dejan sorprender.




Su andar termina al clarear el nuevo día, retomando sus humanas formas regresa a sus ocupaciones, donde se lo ve sucio, cansado, esquivo, de mirar doliente y melena desgreñada. Las gentes no saben si tenerle lastima o sentir repulsión ante la duda hiriente de que sea o no Luisón.




Es similar al caso de los vampiros al presentirlo todos se santiguan y callan. Es el hombre-lobo temible y de hábito atroz, capaz de hacer perder al hombre su condición humana transformándolo en penante bestia y demonio.


Devora la carne de los muertos y el alma de los vivos. No conocen los Guaraní mayor desgracia y por eso huyen de él.


Dice la mito referencia que al nacer el Luisón brillo en los cielos la conformación de estrellas conocida como Las Siete Cabrillas en señal de que la maldición que afligía a Tau y Keraná había cesado.
Según la mitología Guaraní este monstruo y sus seis hermanos deambulan por la tierra.

Fuente: Libro Leyendas y Mitos del Paraguayde Tomas L. Micó.




Última edición por Vedro; 31-Oct-2009 a las 01:39
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Antiguo 01-Jun-2010, 04:26   #9
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Predeterminado Los hijos de Tau y Kerana

En el cual se da noticia del estado de cosas promovido por los hijos de Tau.

A los siete años, los fenómenos alcanzan su apogeo.
Sus fechorías constantemente atormentan al pueblo. Los frecuentes raptos de las doncellas que lleva a cabo Kurupi.
Las violaciones. Los robos y saqueos de Moñai. Los ultrajes de los cementerios de Luisõ.
Las escandalosas travesuras de Jasy Jatere. Las salvajes persecuciones de la manada de Ao Ao y sus ritos antropófagos.
Los graznidos de Mbói Tui, la terrible mirada de fuego que se esconde en la cueva de Teju Jagua inspirando temor y supersticiones.

Moñai acumula el producto de su pillaje en Yvytykuápe.
Nadie se atreve a cruzar los montes por temor a Kurupi.
Los cerros son el imperio de la ya famosa manada de Ao Ao.
El cementerio se transforma en lugar de miedo y terror por obra de Luisõ.
El atrevimiento de los cazadores que buscan sustento en los esteros es castigado con la muerte por Mbói Tui, el protector de los anfibios.

Muertes, ultrajes, robos y violaciones predisponen a los habitantes de la tribu a pelearse unos con otros. A matarse entre hermanos. Las familias se atacan unas a otras. Se incendian las aldeas.

El mal, propagado por el triunfo de Tau, impera en las tierras que Tupã bendijo aquel día primero. Ahora los hombres se arman, se matan, prefieren el vandalismo a la bondad. La semilla del mal está instalada en toda la tribu.

Es en este momento de confusión y furia es cuando la calma y sabiduría de Tumê Arandu aparecen para decir basta. El sabio convoca a los Avare y a los más renombrados miembros de la tribu para que le acompañen al Ñemono ongáva de Atyha pues tiene algo importante que decir, algo que solucionará los problemas actuales.

Fuente: Capítulo XXIV del libro Nuestros Antepasados (Ñande Ypykuera)
de Narciso R. Colmán (Rosicrán)


Última edición por Vedro; 01-Jun-2010 a las 04:31
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Antiguo 02-Jun-2010, 17:54   #10
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Predeterminado Los hijos de Tau y Kerana

La reunión del pueblo en la Asamblea y de las resoluciones que se tomaron para acabar con el vandalismo desatado por los fenómenos.

Aquel día el pueblo estuvo reuniéndose desde muy temprano, deseoso de escuchar las palabras de Tumê Arandu. Cuando todos estuvieron atentos, el sabio les dirigió un breve pero clarísimo mensaje de amor, de unidad y de compañerismo. Lo hizo con palabras sencillas, las más difíciles de pronunciar en esas ocasiones. Lo hizo apelando al sentimiento común y dejó en todos y en cada uno de los asistentes la semilla de la bondad y la esperanza.

Luego, en una sesión secreta, se reunió con los notables de la tribu y les dijo:

“No les digo nada nuevo contándoles que estamos viviendo un tiempo en el que la muerte se impone sobre la vida. La tristeza ocupa el lugar que antes estaba reservado a la alegría. El odio es el sentimiento que reemplaza al amor. La sangre corre con más fuerza que el agua de nuestros arroyos. El agua cristalina de la vida se enturbia en las oscuras cloacas de la muerte. Es evidente que de esta forma nos encaminamos directamente a la desaparición total. Hemos de hacer algo.”

Tumê Arandu hizo una larga pausa y luego continuó ante el azorado silencio de todos los notables de la tribu:

“He de revelarles un gran secreto.”


Todos intercambian miradas y asienten con la cabeza.


“Tupâ ha enviado un mensajero a través del cual está con nosotros todo el tiempo, dándonos las indicaciones para que terminemos de una vez y para siempre con los males que nos azotan.

Hélo aquí, el Jahari gua’a se ha revelado como mensajero de Tupã.

Se sirve Tupâ de él, como instrumento para estar a nuestro lado. Sus palabras me han inspirado un plan para destruir a los siete fenómenos y con la ayuda de una de mis hermanas podremos llevarlo adelante.

Ha llegado la hora del fin para los siete hermanos. Ya no tienen escapatoria. Debemos aprovechar este momento. Tau ha marchado hacia Ruapehu y no podrá intervenir. Si logramos acabar con ellos haremos retroceder a la maldad que tiende su manto sobre todos nosotros.”

Un pesado e incómodo silencio se forma cuando Tumê Arandu calla.

”Si estamos de acuerdo en seguir el plan que Tupã nos dicta, he de marcharme para preparar a mis hermanas e iniciar las acciones”.

Los asistentes con la mirada clavada en el piso responden con su silencio. El miedo y la incredulidad han ganado su voluntad, pero no pueden impedir que el valor de Tumê Arandu y de sus hermanas se interponga a la maldad.

Tumê Arandu se levanta y se marcha.

Fuente: Libro Nuestros Antepasados (Ñande Ypykuera) Capítulo XXV.
de Narciso R. Colmán (Rosicrán)

Última edición por Vedro; 02-Jun-2010 a las 17:59
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