La leyenda de Tau y Kerana - Página 2
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La leyenda de Tau y Kerana

Capítulo XXVI En el cual Tumê Arandu pide la colaboración de sus hermanas. Ya en la aldea, Tumê Arandu hace llamar a sus tres hermanas y les pide que se sienten alrededor del fuego que él mismo aviva con una rama. Guarasyáva, Tupínamba y Porãsy, más luminosas que el mismo ...(continúa debajo en el tema)


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Antiguo 07-Jun-2010, 02:50   #11
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Predeterminado El fin de los siete fenómenos







Capítulo XXVI

En el cual Tumê Arandu pide la colaboración de sus hermanas.

Ya en la aldea, Tumê Arandu hace llamar a sus tres hermanas y les pide que se sienten alrededor del fuego que él mismo aviva con una rama.

Guarasyáva, Tupínamba y Porãsy, más luminosas que el mismo fuego, iluminan el lugar con su extraordinaria belleza.

Tumê Arandu les habla ahora de la juventud.

Les revela el secreto del ka’aruvicha.

Les cuenta los prodigios del Jahari gua’a. Les habla de la constante preocupación de Tupã por su pueblo y al fin, les cuenta el plan para exterminar a los siete monstruos.

“Yo iré a matarlo –dice, poniéndose de pie Porãsy– Engañaré a Moñai y escaparé de sus fauces sin un sólo rasguño, pero si Tupã desea el sacrificio, allí estaré para morir por mi pueblo”.

Porãsy, altiva extiende su mirada más allá del círculo familiar que la rodea y gira alrededor de los reunidos. Está ansiosa por comenzar su tarea.

La misión no le asusta. Todo lo contrario, le infunde valor. Porãsy aspira el aire renovado de la tarde que va cayendo del otro lado del río. Llena sus pulmones más que de aire, de valor y coraje. Porãsy ha decidido ser la protagonista y así será.




Última edición por Vedro; 07-Jun-2010 a las 03:20
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Antiguo 07-Jun-2010, 02:57   #12
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Capítulo XXVII

En el cual nos enteramos de cómo Porãsy llega hasta la caverna de Moñai y lo convence de reunir a sus hermanos.

Aún no sale el sol y Porãsy ya parte hacia la gruta donde Moñai vive y acumula el producto de su rapiña. Camina sola en medio de la oscuridad de la selva. Conoce cada tramo como la palma de su mano. Cada latido de cada ser vivo se convierte a su paso en un aliado que exhala su fuerza para acompañar a la joven. La menor de las hermanas de Tumê Arandu marcha, y en sí misma acumula todos los deseos de la tribu, de la selva, de los cielos y de los ríos. Todos quieren verse libres de la maldad que por tantos años han soportado.

Porãsy avanza.

Cuando se aproxima al cerro Kavaju, en cuya gruta descansa el monstruo, Porãsy redobla los cuidados. Su andar ahora es imperceptible. Es como una sombra que se adentra en la cueva. Tan sólo un lejano resplandor delata la existencia de una antorcha de fuego prendida en las paredes de la gruta.

Porãsy entra sin hacer el menor ruido.

Porãsy sabe que Moñai, aún dormido no tardará en advertir su presencia.

El fétido olor de la caverna mal iluminada, como una alimaña, se desliza y pretende cubrir a la joven, pero el poder de los aromas de la selva repelen la podredumbre y la niña se mantiene incólume. Moñai mueve su largo y viscoso cuerpo. Sus cuernos se iluminan con cada movimiento.

De pronto levanta la cabeza y sacando su bífida lengua, con voz de trueno dice:

“¿Quién eres, qué haces aquí?”

“He venido a verte. Tanto se habla de tus hazañas. Tanto se habla de tu agilidad. Tanto se habla de tu valor. Tanto que me he enamorado y decidí venir a verte para decírtelo, Moñai”, contesta la joven.

Desconcertado el monstruo se arrastra hasta un lugar desde donde ver mejor la hermosura de Porãsy. Sus calientes bufidos dejan salir nubes que se adivinan blancas en la penumbra de la cueva.

“Dices que han llegado hasta ti los cuentos de mi agilidad y de mis hazañas y de mi valor”.

“Así es”.

“Y dices que te has enamorado de mí”.

“Así es”.

“Entonces estarás dispuesta a ser mía ahora mismo”.

“Para eso estoy aquí, pero es mi deseo, antes de vincularnos, conocer a tus hermanos y celebrar nuestras nupcias junto a ellos”.

Moñai, obnubilado por la suprema belleza, gira alrededor de la niña haciendo zigzaguear su largo y escamoso cuerpo. La desconfianza siembra su semilla en la naciente mañana que extiende sus primeras luces en la boca de la gruta.

Moñai piensa.

En sus iridiscentes cuernos la luz va y viene de arriba a abajo. Sin embargo, el deseo pesa más que la duda en esa extraña balanza que se mueve en el tenebroso interior de Moñai. Sus ojos son el reflejo de la cueva en la que habita y en ellos no hay lugar para otra cosa que no sea la extrema belleza de Porãsy.

Moñai ahora habla:

“Sabrás que Teju Jagua, uno de mis hermanos, no puede salir de su cueva a raíz de su deformidad, pero si realmente me amas, como dices, entonces podemos partir de inmediato hacia Jaguaru y celebrar la boda en aquel lugar”.

El plan de Tumê Arandu comienza a andar.

La partida hacia Jaguaru, prevista por el sabio, es inminente.

Porãsy responde de inmediato y sin dudar:

“Comprendo perfectamente y si ése es tu deseo, partiremos de inmediato”.

Sin ningún recaudo la bestia parte hacia Jaguaru acompañado de la bella Porãsy.

Allá van.

Ella elegante y hermosa.

Él reptando y avergonzado de andar así a la luz del día, pero ansioso de poseer a la que reina sobre la belleza de la tierra.

Última edición por Vedro; 07-Jun-2010 a las 03:20
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Antiguo 07-Jun-2010, 03:09   #13
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Predeterminado El fin de los siete fenómenos

Capítulo XXVIII

En el cual se cuenta la boda de Moñái y Porãsy en Jaguaru.

Han pasado diez días desde aquella mañana en la que Porãsy llegó a la primera cueva, la de Moñái. Ahora está en la segunda caverna, la que sirve de habitación al temido e inofensivo Teju Jagua. Ha esperado la niña durante días junto al deforme de siete cabezas. Al fin Moñái ha regresado con el resto de sus hermanos.

Ahora están todos reunidos.

Porãsy ataviada con un vestido de niebla y cascadas, sabe que está llegando el momento en que su actuación debe ser totalmente convincente. Ante su ojos, como nadie los ha visto antes, están los siete hermanos: Kurupi, Jasy Jatere, Moñai, Tejú Jagua, Mbói Tui, Luisõ y Ao Ao. La postal es terrorífica pero todos están extrañamente alegres. Corre la chicha y beben los monstruos monstruosamente.

Fuera de la gruta es noche cerrada.

La luna es la gran ausente a la fiesta.

Tumê Arandu y los suyos rodean el cerro en silencio.

La trampa se prepara y el fin está cerca.

Adentro, la grotesca fiesta fulgura a la luz de las antorchas. Los monstruos tórnanse toscos y bamboleantes en medio de las tinieblas del alcohol. Porãsy espera el momento para actuar. Observa a los siete hermanos. Observa la borrachera sabiendo que su tribu espera una señal suya para actuar.


Momento culminante: Porãsy cree llegado el momento e intenta escapar.

Alcanza la puerta y está a punto de salir.

Desde afuera ya empujan la gran piedra que cubrirá la entrada.

Moñai advierte el movimiento y, como un rayo, saliendo de la penumbra envuelve con su cuerpo de serpiente el frágil cuerpo de la niña tirándola nuevamente al fondo de la caverna. Sus fauces abiertas desmedidamente para lanzar un grito aterrador: “¡Traición!”. El grito de la furia de Moñai.

El grito desesperado de Porãsy: “¡Cierren la gruta, ya no puedo salvarme!”. La tribu clausura la entrada y el fuego exterminador comienza a alzarse en el cerro.



Fuente: Transcripción libre basada en el “Génesis de la raza” del libro Ñande YpyKuera de Narciso R. Colman (Rosicrán), recopilado por Jorge Montesino en su libro “Mitología Guaraní”


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