… Podemos pensar, decir y hacer lo que nos parezca, podemos inventar cosas y negar otras, fingir no creer en nada, o creerlo todo; es posible jugar con la realidad e interpretarla como nos dé la gana, explotar las debilidades y necesidades de la humanidad, podemos engañarnos con que “cada uno hace su destino” aunque seamos como una gran manada de unicornios arrastrada por el afán de las masas y perversos liderazgos, ser una pretensión de nosotros mismos, un acto de nuestras ilusiones sin desear ver lo que somos, …. Pero, no podemos…
… borrar nuestra huella por siglos de existencia, en la que siempre hemos sido lo mismo, excepto que mas de uno tuvo el acierto de relatar a la posteridad lo que pasó en su tiempo, señalar nuestro camino con precisión en las turbias aguas de nuestro devenir, determinar nuestro final, labrado golpe a golpe con la inconsistencia de nuestras mezquinas premisas y necios contravalores…
… es, imposible sustraerse de los hechos cruciales de nuestra historia sobre los cuales se erige tambaleante nuestra edad moderna, no podemos detener el avance vertiginoso de la humanidad hacia el final del riel de nuestros designios, estamos por perecer bajo los retorcidos hierros del convoy de nuestras contrapuestas creencias, … y extinguir finalmente a, la hasta hoy única criatura tangible con espíritu, del universo, aunque hayamos inventado otros similares sin ver que somos nosotros mismos volviendo como hijos pródigos a su planeta de origen, todo esto porque no queremos aceptar que somos los últimos en alcanzar el umbral del espacio …
… así fue escrito en la Biblia, no como predestinación, sino como presagio y advertencia para aquellos que acogieran esta especie de señalización y optaran por un camino adyacente imposible y mitológico para los que solo se creen así mismos, aunque solo posean una corrupta fracción de realidad como base, como si toda verdad se pudiese subordinar a lo que hayan convenido creer o no.
... Así se decida que esto no es una verdad conveniente, estos son los hechos:
… a no más de seis mil años en el pasado se conocen las primeras civilizaciones, luego algunas de ellas desaparecen abruptamente, dicen que una de ellas fue muy desarrollada, luego la humanidad se dispersó por sus idiomas y tendencias culturales, se erigieron lo primeros imperios de los cuales cuatro sobresalen y manipulan el devenir de la humanidad con sus contubernios, el primero solo persiguió grandeza y poder ilimitado, el segundo tan solo derrocar y aspirar a lo que tenía el primero, el tercero deseó integrar a los pueblos cultural y comercialmente, pero el cuarto, persigue expansión y control de todos los pueblos de la tierra,
… este último impera hasta nuestros días porque es la suma de los tres que le precedieron y gobierna el mundo con inteligencia y medios no humanos, globalizando la tierra hacia un solo poder mundial, aunque la percepción humana no esté de acuerdo con ello; … pero ya se ha determinado su final, será una irrupción divina en la historia como en los tiempos del éxodo en Egipto, para traer justicia al mundo y enjugar las lágrimas de los que sufren, porque en verdad siempre hubo alguien de más allá del universo, observando nuestras torpes obras, retardando el avance a nuestro final con misericordia, aunque no puede hacer nada para cambiar nuestro libre albedrío para evitar que cosechemos lo que hemos sembrado…
II Tesalonicenses 2:
7Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. 8Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; 9inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, 10y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, 12a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
…¿Querrá alguien más creerle a Dios y esperar su venida, por los que decidan por él?





