Transferencia y Contratransferencia
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Transferencia y Contratransferencia

Transferencia y Contratransferencia La Transferencia y la Contratransferencia como Herramientas en la Psicología Clínica "…cada uno posee en su propio inconsciente un instrumento con el cual puede interpretar las expresiones del inconsciente en los demás." Sigmund Freud, 1913 (5) Para comenzar, quiero recordar que tanto la transferencia como la contratransferencia ...(continúa debajo en el tema)


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Transferencia y Contratransferencia





La Transferencia y la Contratransferencia como Herramientas en la
Psicología Clínica

"…cada uno posee en su propio inconsciente un instrumento con el cual puede interpretar las expresiones del inconsciente en los demás." Sigmund Freud, 1913 (5)

Para comenzar, quiero recordar que tanto la transferencia como la contratransferencia son transferencias; si bien se espera y estimula al paciente para que la viva y entienda, en tanto que el psicólogo (psicólogo clínico) debe manejar profesionalmente la suya. Vamos a estar hablando, pues, alternadamente, de una u otra forma de transferencia.

Los conceptos que aquí recopilo sólo representan parte de la información más conocida, fidedigna, disponible y actualizada consultada y son propiedad intelectual de sus autores, por lo que las fuentes originales podrán ser obtenidas a través de las referencias que aparecen al final.

Opté por eliminar los ejemplos clínicos que cité en la conferencia, por considerar que su utilidad didáctica no tiene mayor cabida en este artículo.

Este trabajo se enfoca predominantemente desde el punto de vista psicoanalítico -psicoanalítico freudiano y de las relaciones objetales-, pero respeta los puntos de vista de otras escuelas serias sobre el tema, como el punto de vista de la teoría del campo, de la psicología experimental y del psicoanálisis interpersonalista, cuyos puntos de vista revisaremos brevemente.

Psicología Experimental

El término transferencia no pertenece exclusivamente al vocabulario psicoanalítico. En efecto, posee un sentido muy general, parecido al de transporte, pero que implica un desplazamiento de valores, de derechos, de entidades, más que un desplazamiento material de objetos. En Psicología se utiliza en varias acepciones: transferencia sensorial, transferencia de sentimientos y, sobre todo, en la Psicología Experimental moderna, transferencia de aprendizaje y de hábitos (los progresos obtenidos en el aprendizaje de una determinada forma de actividad implican una mejora en el ejercicio de una actividad distinta). Esta transferencia de aprendizaje se denomina, en ocasiones, positiva y se contrapone a una transferencia llamada negativa, que designa la interferencia negativa de un primer aprendizaje sobre un segundo aprendizaje. (7)

Teoría del Campo

(especialmente aplicada a la contratransferencia al trabajar con niños)
Los fenómenos de la transferencia y contratransferencia, que se miran como característicos en el trabajo analítico con adultos, realmente no han sido aceptables en el trabajo con los niños, lo cual ha sido una falta importante.

La transferencia se ha reconocido siempre como el medio con el cual debe trabajar el analista. Con la experiencia de la transferencia, el analista puede ayudar al paciente a reconocer las defensas que tuvieron sentido en el pasado, pero ya no y puede ayudar al paciente a enterarse de sus tentativas de recrear situaciones traumáticas en nuevas relaciones. La teoría del campo agrega poco a la comprensión de la transferencia; sin embargo, lanza una nueva luz sobre el concepto de contratransferencia.

La teoría del campo considera que hay simplemente una situación humana en la cual ambos participantes tienen la misma implicación con sus pasados en sus respuestas. El analista puede distinguir mejor el pasado en la implicación actual y no reacciona paratáxicamente ni está dispuesto a abrirse a las suspicacias del paciente de que él no está implicado realistamente en la tarea, es decir, está dispuesto a involucrarse en su autoanálisis. La aparición de la contratransferencia se convierte así, no en un incidente que se ocultará, sino en algo que se puede tratar abiertamente, una avenida para la investigación de la interacción mutua.

El analista crea experiencias internas en el paciente ofreciéndose como polo de tensión en la relación, ofreciendo su estar consciente e inconsciente para la interacción. El analista no necesita comunicar su conocimiento de su campo interno al paciente. Pero, él es libre de utilizar su insight para reestablecer la comunicación en los puntos de resistencia o cuando él sienta que no comprende al paciente. Si el paciente detecta la aceptación detrás de las reacciones espontáneas del analista, hay poco peligro de que esta espontaneidad interfiera con el trabajo analítico.

La teoría del campo permite reconsiderar ciertos problemas que han preocupado por largo tiempo a los terapeutas infantiles. ¿Por qué la transferencia, que es un proceso universal tan reconocido en el análisis del adulto, no se supone que ocurra con los niños? Si la transferencia es un fenómeno humano común, ¿no debe aplicarse a la relación del terapeuta-niño? Estas preguntas reflejan la larga controversia de la oposición de los puntos de vista de Ana Freud y Melanie Klein. Ana Freud piensa que el analista debe establecerse en el papel de la madre buena antes de que ella pueda interpretar. Ella siente, por otra parte, que no hay neurosis de transferencia posible, ya que el niño vive muy cerca de las figuras transferenciables. Melanie Klein, por otra parte, interpreta inmediatamente lo que ella ve como el odio inconsciente del niño hacia el padre malo.

Los terapeutas infantiles en Estados Unidos han empleado las técnicas de la terapia de juego de Klein, pero no han utilizado sus conceptos de transferencia y contratransferencia, de tal modo que han hecho sus tratamientos no-analíticos, confiando en la relación y la aceptación para ayudar al niño. La interpretación se ha evitado generalmente por considerarse demasiado intelectual. Mientras que no hay ninguna duda del gran valor de este método en el trabajo con los niños con perturbaciones leves, la claridad sobre asuntos de transferencia y contratransferencia es de importancia decisiva en el trabajo con niños neuróticos. Se hace uso de estos fenómenos revelando e interpretando, no el comportamiento del niño, sino la reacción del terapeuta a éste. De esta manera, el niño se entera de sus sensaciones y de las reacciones que sus conductas defensivas despiertan en el adulto.

Se conviene generalmente en que la terapia de juego presenta gran dificultad en la superación de las resistencias de los niños en la etapa de latencia, a las tentativas exploratorias de padres y
adultos sustitutos. Los niños de esta edad deben hacer frente a sus impulsos abrumadores frustrando las tentativas de los terapeutas para que se relajen. El niño no desea la autoexploración por miedo de deshacer los controles yoicos tentativos que él ha logrado sólo recientemente.


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Antiguo 08-Aug-2008, 17:17   #2
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Psicoanálisis Interpersonal (3)

La transferencia para los psicoanalistas interpersonales se refiere a la transferencia inconsciente de experiencia de un contexto interpersonal a otro. Se refiere, en otras palabras, al revivir las relaciones interpersonales pasadas en las situaciones actuales. El concepto de transferencia, así, es una expresión fundamental de la convicción psicoanalítica de que los patrones de nuestras relaciones interpersonales posteriores se forman temprano en nuestras vidas, que son repetidas posteriormente y que pueden ser entendidos mediante su repetición.

Los conceptos sobre contratransferncia van en un continuo desde el estrecho -la reacción del analista hacia el paciente y hacia la transferencia del paciente- hasta el muy amplio: la totalidad de la reacción del analista a su paciente.

Muchos psicoanalistas interpersonalistas han incluido modos cognoscitivos en su definición de contratransferencia, tales como intuiciones, presentimientos, insights no verbales y emocionales y formas de comunicación no verbales que constituyen fuentes valiosas de conocimiento respecto a la personalidad del paciente o del analista y su transferencia o contratransferencia relacionada.

En años recientes, los psicoanalistas interpersonalistas han cuestionado el concepto tradicional de transferencia como distorsión y enfatizan que las experiencias transferenciales están, de alguna manera, relacionadas a las interacciones del "aquí y ahora" y siempre incluyen una interpretación plausible de la experiencia del analista por el paciente más que como distorsiones o puras proyecciones. Así, la transferencia se define como una selectividad en la toma de conciencia o darse cuenta o rigidez en la percepción, más que un atribuir distorsionado.

Todos los analistas interpersonalistas contemporáneos ven la relación psicoanalítica como un sistema diádico en que paciente y analista están constante y mutuamente influyéndose el uno al otro. Los patrones de transferencia y contratransferencia se ven como experiencias mutuamente formadas, creadas conjuntamente por ambos participantes en el análisis, más que como expresiones exclusivamente endógenas del mundo intrapsíquico cerrado de cualquiera de los participantes. En otras palabras, la transferencia invariablemente moldea y es revelada en la contratransferencia del analista y a la inversa, la contratransferencia del analista moldea parcialmente y es revelada en la transferencia del paciente.
Conceptos freudianos

Hacia 1912,(4) Freud ya había comenzado a considerarla como una parte esencial del proceso terapéutico: "finalmente todo conflicto debe ser enfrentado en la esfera de la transferencia". No se supone, claro, que el analista sea la única persona hacia la cual los individuos tienden a transferir sensaciones que derivan del pasado, sino que el desapego del analista -su negativa a seguir el juego de las preconcepciones del paciente o a responder de acuerdo con las expectativas de éste- crea una nueva situación en la que es posible interpretar al paciente que se está conduciendo como si el analista fuera su padre, madre, hermana, hermano, o cualquier otra persona.

Tales declaraciones explícitas, hechas por el analista, son la "interpretación de la transferencia"; el compromiso emocional del paciente con el analista es la "neurosis de transferencia". La relación del paciente con el analista, en su calidad de padre, madre, etcétera, es la "relación de transferencia", opuesta a la "relación analítica", que es la totalidad de la relación entre analista y paciente, incluyendo el reconocimiento de éste de la naturaleza real del contrato y transacción entre ellos y de la personalidad real del analista.

La "resistencia a la transferencia" es la utilización de la transferencia como una resistencia contra recuerdos del pasado o para enfrentar la angustia conectada con la perspectiva de finalizar el tratamiento y de tener que privarse (en realidad, casi totalmente ilusoria) del sentido de seguridad proporcionado durante el tratamiento.(10) La transferencia puede ser paternal, maternal, edípica, preedípica, pasiva, dependiente, oral, etc., según el objeto transferido y el estado de desarrollo que ha sido recapitulado; puede ser objetal o narcisista, según si el paciente concibe a su analista como una persona externa de la cual depende o a la que odia, etc., o como a una parte de sí mismo. Puede ser "positiva " o "negativa", según si el paciente concibe al analista como una figura maligna o benevolente. (10)

Daniel Lagache considera que los términos transferencia positiva y negativa no son exactos y que sería mejor hablar de efectos positivos y negativos de la transferencia, ya que la transferencia de sentimientos positivos puede tener efectos negativos y, a la inversa, la expresión de sentimientos negativos puede constituir un progreso decisivo. (7) La transferencia desempeña un papel importante en la relación médico-enfermo, maestro-alumno, director espiritual-penitente, etc.) (7) Freud descubrió que lo que se revive en la transferencia es la relación del sujeto con las figuras parentales y especialmente la ambivalencia pulsional que caracteriza dicha relación. Freud también percibió, además de la importancia de la transferencia para el tratamiento psicoanalítico, la oposición que la misma implica para el logro del conocimiento cabal del propio paciente y dice que la transferencia tiende a desencadenarse con intensidad en el mismo momento en que están a punto de ser desvelados algunos contenidos reprimidos especialmente importantes.

El autoanálisis, con todo lo positivo y necesario que es y que se da día con día en todos nosotros, callada o abiertamente, suprime la existencia y la intervención de una relación interpersonal y, por lo tanto, es sumamente incompleto como medio de conocimiento de nosotros mismos. La transferencia, en cambio, posee el elemento sugestivo de que la interpretación viene dada por una persona a la que se le ha adjudicado un papel de autoridad. (7)

En el estudio de la transferencia, la palabra hablada goza de un papel privilegiado,(7) en tanto que contribuyen a su esclarecimiento la conducta no verbal y las manifestaciones motoras del paciente.

Paula Heimann

A partir de Freud, la contratransferencia ha merecido una atención creciente por parte de los psicoanalistas, especialmente en la medida en que la cura se ha ido interpretando y describiendo cada vez más como una relación, y también por la extensión del psicoanálisis a nuevos campos (análisis de niños y de psicóticos), en los que las reacciones inconscientes del analista pueden ser más estimuladas. (7)

El término contratransferencia tiene tantos significados como el término transferencia. Freud la vio primeramente como puntos ciegos del terapeuta que presentaban un obstáculo para el análisis, pero luego la consideró un vehículo indispensable para el trabajo analítico. La contratransferencia en el terapeuta era equiparada con la resistencia en el paciente. (11)

Fue un momento crucial en la literatura psicoanalítica cuando se comenzó a ver a la contratransferencia como un fenómeno de importancia para ayudar al analista a comprender los significados escondidos en el material que traía el paciente. La idea esencial es que el analista tiene elementos de comprensión y apreciación de los procesos que se dan en el paciente y que estos elementos no son inmediatamente conscientes y que pueden ser descubiertos por el analista si monitorea sus propias asociaciones mentales en tanto que escucha al paciente. (11)

Paula Heimann (1950) fue la primera en referirse a todos los sentimientos que el terapeuta puede sentir por el paciente y a que el analista debe ser capaz de mantener los sentimientos que son suscitados en él/ella en vez de descargarlos para someterlos a autoanálisis, ya que él/ella debe funcionar como espejo del paciente. La contribución de Heimann fue la de mostrar claramente que la reacción del analista puede ser la primera clave útil para saber lo que está sucediendo en el paciente.(11)
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Antiguo 08-Aug-2008, 17:17   #3
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Conceptos de Joseph Sandler (11)

La transferencia no debe ser restringida a la percepción ilusoria de otra persona, sino que puede incluir los intentos inconscientes y a menudo sutiles de manipular o provocar situaciones que son una versión encubierta de experiencias y relaciones tempranas. En la transferencia, de muchas maneras sutiles, el paciente intenta poner al analista a comportarse de una manera particular e inconscientemente filtra y adapta su percepción de las reacciones del analista.

Los elementos transferenciales entran en diversos grados en todas las relaciones y estos ( elección de esposa o empleador) a menudo son determinados por algunas características de la otra persona (consciente o inconscientemente) que representa algunos atributos de una figura importante del pasado. Nadie puede dudar del valor del análisis continuo de la contratransferencia del analista, quien tiene, además, a su servicio, capacidades tales como la atención flotante y la actitud profesional.

La atención flotante se refiere a la capacidad para permitir que todo tipo de pensamientos, fantasías diurnas y asociaciones entren a la conciencia del analista mientras está escuchando y observando al paciente. Sandler enfatiza que la relación del paciente con el terapeuta, en cualquier momento, consiste en un papel en el que éste se adscribe y un papel complementario en el que coloca al analista en ese momento particular. La transferencia del paciente representaría un intento de imponer una interacción, una interrelación, en el amplio sentido de la palabra, entre él/ella y el analista. En un sentido, el/la paciente, en la transferencia, intenta traer al presente su historia, en una forma disfrazada, dentro del marco y los límites de la situación analítica. Al hacer esto, se resiste a hacerse consciente de cualquier relación infantil que podría intentar imponer.

Sandler enfatiza la diferencia entre el contenido manifiesto de lo que el paciente aporta y el contenido latente inconsciente (en particular, los papeles en las relaciones infantiles que busca expresar o repetir, así como el papel defensivo que él/ella haya construido). El analista, por supuesto, no es una máquina absolutamente autocontrolada, sólo experimentando y devolviendo interpretaciones, aunque la literatura haya pintado esta imagen.
El punto de vista de Sandler es que en las reacciones manifiestas del analista al paciente, así como en sus pensamientos y sentimientos, lo que se puede llamar su papel, lo muestra, no sólo en sus sentimientos, sino también en sus actitudes y conducta, como un elemento crucial en el aspecto útil de su contratransferencia. Sandler sugiere que, a menudo, la respuesta irracional del analista, -que su conciencia profesional lo lleva a ver como un punto ciego-, puede ser algunas veces útilmente considerado como una formación de compromiso entre sus propias tendencias y su aceptación reflexiva del papel al que lo está forzando el paciente.

Naturalmente, algunos analistas serán más susceptibles a ciertos papeles que otros y también la proporción de la contribución de parte del paciente y de parte del analista variarán grandemente de una stuación a otra. Sandler se opone absolutamente a la idea de que todas las respuestas contratransferenciales del analista se deben a lo que el paciente ha impuesto sobre él/ella. La contratransferencia, pues, no sólo depende de sí mismo/a, sino de un compromiso entre sus propias tendencias y el papel en la relación que el/la paciente busca, inconscientemente, establecer.

Parece que un complicado sistema de claves inconscientes, tanto dadas como recibidas, se ven involucradas. Este es el mismo tipo de proceso que se da, no sólo en los aspectos de transferencia y contratransferencia, sino también en las relaciones objetales normales y en el proceso temporal o permanente de elección de objeto. De hecho, la contratransferencia puede ser definida como la respuesta del inconsciente del terapeuta a la transferencia del paciente. A menudo sucede que el terapeuta se hace consciente de los sentimientos contratransferenciales sólo después de la sesión. (Uno tiene que ver cómo acomoda esto en la próxima o próximas sesiones, pues no se debe meter un tema por necesidad nuestra.

Hay que buscar o esperar el momento adecuado para introducirlo o retomarlo). Los sentimientos contratransferenciales son una herramienta importante que el terapeuta puede y debe usar. Mediante ellos, se puede entender mejor lo que el paciente hace en las relaciones cercanas y conocer qué patrones de interacción probablemente desarrolle en su vida actual.
La verdadera relación entre paciente y analista,
según Ralph Greenson(6)

Las reacciones de transferencia y la alianza de trabajo son, clínicamente, las dos variedades más importantes de relaciones objetales que se presentan en la situación terapéutica. La palabra verdadera se usa para la relación genuina y realista analista-paciente. En el analista, la alianza de trabajo (es la relación racional y relativamente no neurótica entre paciente y analista que hace posible la cooperación decidida del paciente en la situación analítica) debe estar por encima de todas sus reacciones francas al paciente.

En los adultos, todas las relaciones con la gente son una mezcla con distintas proporciones de transferencia y realidad. No hay reacción de transferencia, por fantástica que sea, sin un germen de verdad y no hay relación realista sin algo de fantasía de transferencia. Si existen rasgos objetables del carácter en el analista, esto puede producir en el paciente reacciones realistas que se oponen al éxito del tratamiento psicoanalítico.

Greenson habla de analistas que creen erróneo reconocer que han cometido un error y sostiene que hay que descubrir y moderar las reacciones de contratransferencia, así como también hay que frenar las reacciones fuertes y realistas, pero su naturaleza puede indicar la posibilidad de haber elegido un paciente con el cual no podemos trabajar. Las reacciones artificiales deben ser necesarias tan sólo como medidas temporales, mientras se puedan movilizar las actitudes analíticas y terapéuticas genuinas.

Si así se hace, el paciente tendrá ocasión de obtener experiencia e insight a partir de un tipo único de relación objetal en que muchas formas de amor y odio se convierten en instrumentos constructivos y no en meras oportunidades de sentir placer y dolor. El analista debe mostrar que es un ser humano cuando así lo requiera la situación.

Conceptos de Greenson
sobre Transferencia y Relaciones Objetales.(6)

Un tipo particular de fenómeno transferencial se puede designar de acuerdo con la relación objetal de la primera infancia a la que deba su origen. Así, podemos hablar de una transferencia paterna, una transferencia materna, una transferencia con un hermano, etc.

Esta denominación significa que la reacción transferencial del paciente la determinan de modo predominante sus sentimientos e impulsos inconscientes hacia el padre, la madre, etc. En el curso de un análisis, la representación de objeto que determina la reacción transferencial sufrirá cambios a medida que avanza la labor analítica. Por ejemplo, un paciente tal vez empiece el análisis con una transferencia predominantemente paterna, que lentamente se irá transformando en transferencia materna.

El paciente efectuará la transferencia de acuerdo con sus necesidades reprimidas en relación con los primeros objetos familiares. A medida que lo reprimido se hace accesible a la conciencia, empero, cambian las necesidades y con ellas la índole de la reacción de transferencia. Según vamos consiguiendo analizar los sentimientos para con el padre, en la transferencia, puede aparecer una reacción de transferencia materna.

Pero la persona del analista también influye en la índole de la figura que colorea la reacción de transferencia. Esto es así, sobre todo con las reacciones transferenciales al comienzo del análisis.

Terapia de Grupo

Además de otras modalidades transferenciales que aparezcan, en grupo se pueden revisar cómo la transferencia se ajusta a los supuestos básicos señalados por Bion (dependencia, ataque-fuga, apareamiento)

Se trata de seguir como regla de oro no hacer interpretaciones individuales, sino al grupo. (Se considera que si alguien opina algo y el resto no lo aclara o contradice, ésa es la opinión del grupo y se debe analizar como tal).

En terapia de grupo analítica, a veces, es aconsejable que el líder discuta y analice su contratransferencia abiertamente con el grupo. Esto puede ser extremadamente importante y útil, pero no debe seguirse como una rutina. Sin la presencia equilibrada de un grupo, es sumamente raro que un terapeuta deba discutir su contratransferenca con el paciente individual. (8)
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Antiguo 08-Aug-2008, 17:18   #4
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Conceptos de Jill y David Scharff,
derivados de la terapia de pareja y de familia(13)

Siguiendo conceptualizaciones de Winnicott, estos autores clasifican la transferencia en contextual y focalizada.

La transferencia contextual es la reacción del paciente al espacio terapéutico que se le ha ofrecido, correspondiendo al cuidado ofrecido por la madre ambiental. El paciente revela su transferencia en actitudes respecto al marco del tratamiento mediante sentimientos conscientes y en su conducta hacia el terapeuta como proveedor del ambiente terapéutico.

La transferencia focalizada se refiere a los sentimientos que el paciente desplaza hacia el terapeuta como un objeto para relacionarse íntimamente, correspondiendo a la madre objetal, en relación con el self del infante. Esta relación temprana puede recrearse en la transferencia de dos maneras que son señaladas por Heinrich Racker en su estudio de la contratransferencia.

Racker, nombre relevante en el desarrollo del concepto psicoanalítico de la contratransferencia,(9) observó que la misma surgía de un estado de identificación complementaria o concordante. Cuando el terapeuta se identifica con una parte proyectada del objeto, hablamos de identificación complementaria. Por otra parte, algunas veces el paciente se identifica con la madre objetal y vive al terapeuta como una parte del self en relación con el objeto. Cuando el terapeuta se identifica con una parte del yo del paciente, hablamos de identificación concordante.

La mayor parte de lo que se ha escrito sobre transferencia en psicoterapia dinámica se refiere a la transferencia focalizada. En este aspecto de la transferencia el terapeuta se convierte en un objeto discreto moldeado de acuerdo con los requerimientos de las relaciones objetales del paciente o como una parte del yo del paciente en relación a un objeto. Este aspecto de la transferencia se desarrolla sólo después de que haya pasado mucho tiempo en la terapia, especialmente en el psicoanálisis. La forma más común y por lo tanto más temprana de transferencia es la transferencia contextual. Cuando se da la transferencia contextual positiva, el paciente espera que el terapeuta sea benigno y facilitador. Cuando la transferencia contextual es negativa, el paciente espera que el terapeuta interfiera o sea destructivo. Como respuesta a una transferencia contextual positiva, el terapeuta siente que confían en él y que será potencialmente útil. Cuando se trata de una transferencia contextual negativa y rechazante, el terapeuta se sentirá abusado, ignorado o que no se confía en él. En respuesta a una forma de transferencia contextual negativa, el terapeuta puede sentirse excitado, en peligro, seducido, o vaciado. La transferencia se reconocerá al revisar su efecto en el terapeuta.

La contratransferencia contextual se refiere a la reacción del terapeuta a la transferencia contextual del paciente. La contratransferencia focalizada se refiere a la reacción del terapeuta a la transferencia focalizada del paciente.(13)

Terapia Familiar Psicoanalítica(14)

En el punto de vista psicoanalítico se considera a la familia como un todo (como un paciente) y se analizan transferencias transfamiliares (cuando son transferidas, generalmente de manera inadecuada, a personas que no forman parte del grupo familiar), transferencias transgeneracionales, donde intervienen por lo menos dos generaciones y transferencias intrafamiliares, que se refiere a vivencias de padres a hijos y de hijos a padres.
Por lo general, los problemas de contratransferencia que tienen los terapeutas están ligados a experiencias y conflictos no resueltos de su propia familia de origen. Por consiguiente, sería ideal que un terapeuta familiar en entrenamiento siguiera una terapia familiar.
Transferencia y contratransferencia
en la situación interpersonal de las pruebas psicológicas(12)

Roy Schafer, en su libro Psychoanalytic Interpretation of Rorschach Testing, presenta un capítulo en donde estudia exhaustivamente la influencia de la presencia del psicólogo sobre el resultado de las pruebas psicológicas, especialmente pensando en las proyectivas Rorschach, T.A.T., Dibujos de la Figura Humana y en las Escalas Wechsler, como pruebas psicométricas.

Schafer considera que la situación profesional del psicólogo, las constantes psíquicas en su papel y su propia personalidad influyen y enfoca la relación psicólogo-paciente como una relación en donde participan dos sujetos en crisis, ambos queriendo mantener en alto su autoestima mediante la aplicación e interpretación de las pruebas a altos niveles académicos y profesionales y, el otro, tratando de contrarrestar los sentimientos de devaluación que inicialmente producen el tener que acudir a un psicólogo y someterse a una situación de prueba.

Desde el punto de vista profesional, el psicólogo puede sentir que está en juego su prestigio; dependiendo de la exactitud del informe que presente, surgen dudas respecto a su formación y a lo completo o no de la misma, surgen inseguridades respecto a su status como profesional, al compararse con otros profesionales. Desde el enfoque de las constantes psíquicas que entran en la aplicación de pruebas psicológicas, Schafer habla de un aspecto voyeurista, uno de santidad, un aspecto oracular y de un aspecto autocrático, que pueden matizar en mayor o menor grado su actuación como psicólogo.

Cuando Schafer habla de los aspectos de personalidad, se refiere con cierto detalle a los posibles rasgos de personalidad dominantes durante una aplicación de pruebas o de la parte dominante de la personalidad que puede aparecer en el interjuego con un paciente determinado. Es interesante su planteamineto sobre los aspectos sádicos y masoquistas, sobre el examinador rígido intelectual, el socialmente inhibido, el examinador con inseguridades para definir su identidad personal, el examinador dependiente y otras modalidades.
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Antiguo 08-Aug-2008, 17:18   #5
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Técnica del análisis de la transferencia

Lo esencial y característico del psicoanálisis es el análisis de la transferencia y de la transferencia como resistencia. La técnica psicoanalítica comprende la espera paciente y la no intrusión.(6)

El empleo juicioso de la espera en silencio es uno de los instrumentos más importantes para facilitar la formación de la transferencia.(6) (Tenemos que aprender a escuchar. Eso es muy importante para un psicólogo, más que escucharnos o que nos escuchen.)

La causa más frecuente de que un paciente interrumpa prematuramente su terapia es el manejo indebido de la situación de transferencia. Hay, además, otro problema: que para producir material, el paciente debe presentar una neurosis de transferencia y debe existir una alianza de trabajo.(6) La interpretación de una reacción transferencial es el paso técnico último en el tratamiento del fenómeno transferencial.

Hay que aclarar cuidadosamente un fenómeno psíquico particular antes de tratar de interpretarlo.(6) La mayoría de los informes suponen que los efectos terapéuticos del psicoanálisis se deben en buena medida a la oportunidad proporcionada por éste para resolver, dentro de la transferencia, conflictos que datan de la niñez y la infancia y atribuyen escasa importancia a los nuevos aspectos de la relación analítica tales como el encuentro con una persona que combina interés con no posesividad y cuyo insight hacia el paciente es probablemente más articulado y posiblemente mayor en realidad que el de los padres reales. (10)

Algunas ideas, para terminar

Como hemos visto, la riqueza de temas que aportan las modalidades transferenciales al tratamiento tiene su contrapartida o resonancia en las reacciones afectivas e intelectuales del terapeuta (contratransferencia). Hoy día no tememos a la contratransferencia, la cual hasta hace poco era vista como algo pecaminoso.

Hoy hasta podemos encontrar a una talentosa analista permitiéndose escribir poemas sobre sus pacientes y atreviéndose a publicarlos y después, con esta ayuda, llegar a diagnosticar qué le sucede a ella y al paciente.(1) Hoy se reconoce su utilidad para el conocimiento del paciente y del propio terapeuta, quien debe ser un ser humano comprometido con su continuo desarrollo personal.

Hacia finales de los años sesenta y algunos años hacia adelante, todavía algunos psicólogos pensaba que una evaluación psicológica podría ser a ciegas, es decir, sin conocer al paciente, sino solamente leyendo y observando sus pruebas psicológicas. Estos juegos de salón son inconcebibles hoy día. No es importante qué tan brillante sea el psicólogo, sino qué tanto se puede ayudar a la persona necesitada y, por lo tanto, se debe recabar toda la información posible.

Esta idea no va en contra de la necesidad del desarrollo de una intuición clínica refinada, lograda a través del trabajo con muchos pacientes y de una supervisión calificada. Si bien las transferencias más publicitadas (contratransferencias incluidas) han sido las sexualizadas, en las que se puede terminar envueltos paciente y terapeuta en un escándalo legal, también son de gran impacto las transferencias de aspectos agresivos, que pueden dar al traste con un tratamiento y las transferencias masivas, psicóticas, en las que el paciente no observa al terapeuta como una representación del objeto, sino como el mismo objeto.(15)

Y ya para concluir, la transferencia no es una vivencia que aparezca solamente en el consultorio, con el psicólogo, sino que se presenta todos los días, a todas las horas, minutos y segundos, en las relaciones interpersonales y donde haya un ser humano, pero sólo es válido y serio estudiarla en las diferentes formas de tratamiento que encare el psicólogo clínico: individual, de grupo, de pareja y de familia.
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