Niños y espiritualidad: Lecciones del Espíritu Santo
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Niños y espiritualidad: Lecciones del Espíritu Santo

Niños y espiritualidad: Lecciones del Espíritu Santo Cuando las cosas vienen a nosotros en este mundo, incluidos los niños, nos están brindando una experiencia que hemos pedido en la forma en que creemos posible. Así, el Espíritu tiene que usar nuestro sistema de creencias y darnos cosas que satisfagan nuestra ...(continúa debajo en el tema)


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Niños y espiritualidad: Lecciones del Espíritu Santo









Cuando las cosas vienen a nosotros en este mundo, incluidos los niños, nos están brindando una experiencia que hemos pedido en la forma en que creemos posible. Así, el Espíritu tiene que usar nuestro sistema de creencias y darnos cosas que satisfagan nuestra plegaria. Algunos lo llaman manifestar. Pero lo más importante es la plegaria del corazón. Cuan profundo vayas en la espiritualidad verás que solamente puedes pedir por una experiencia. Y verás que la forma nunca te brinda la experiencia. La emoción siempre viene de tu propia conciencia. A medida que te vas volviendo sabio y más maduro, tus pedidos cambian; la petición de un adolescente puede parecer diferente a la de un maestro sabio. Un adolescente podría pedir un auto o un novio o novia. Mientras que el maestro sabio podría decir: “quiero paz mental”. Así, nuestras peticiones cambian a medida que andamos por la vida, hasta que vemos plenamente cuál es la plegaria profunda de nuestro corazón, para conocer nuestra verdadera identidad.
Necesitamos dejar ir las viejas ideas sobre enseñar y aprender dado que estamos enseñando y aprendiendo con todos. Realmente enseñamos con nuestros pensamientos, y lo que siempre enseñamos es algo sobre nuestra identidad. La lección que debemos aprender en la tierra es la lección de la perfecta igualdad, independientemente del tamaño de los cuerpos. Realmente esta lección es una experiencia de unicidad. Los padres tienen un problema de autoridad porque creen que han creado a los niños y en consecuencia tienen autoridad sobre ellos. Cuando un niño de alrededor de los dos años dice cosas como “¡mío!” o “lo tendré a mi modo”, es una oportunidad para oír el reclamo del amor y un llamado para reconocer la igualdad; que nadie es jefe sobre ningún otro.
Ciertamente los infantes y los niños muy pequeños parecen necesitar mucho cuidado y atención, pero también es una oportunidad para dejar que la intuición llegue de un modo más apropiado. Parece que los padres están cuidando del niño, pero es nuevamente una oportunidad para ver la perfecta igualdad. Esto es realmente de lo que se trata el lazo madre-hijo. No es realmente un vínculo entre los cuerpos. Jesús nos enseña que las mentes están unidas y los cuerpos no. Es más como una unión telepática en donde te relajas y sientes la conexión. Es una oportunidad para relajarse y disfrutar cada momento. Es un sentimiento de conexión, la madre no está juzgando al bebé, ni pensando sobre el futuro o el pasado, ni tampoco sobre el nombre, está simplemente en una experiencia de conexión. Sentir esa conexión es la meta de todo nuestro entrenamiento mental, dejando ir nuestros juicios.
Cada uno es un espejo de los pensamientos en la conciencia. Por lo tanto el niño es un espejo para la madre/el padre y cada uno de estos es un espejo para el niño. Esta es la razón por al cual nunca podemos culpar a nuestros padres por cómo nos sentimos, porque nuestros padres y nuestro ambiente reflejan los pensamientos que sostenemos en al conciencia. Lo que ves viene de lo que piensas. Entonces, los padres nunca deben culpar, así como los niños tampoco deben hacerlo. Nunca hay un justificativo, así como una buena razón para apuntar con el dedo a un padre o una madre o un niño y decir: “es tu culpa”, porque nunca hay culpable. Es siempre la conciencia viendo al mundo y pensando los pensamientos, y el mundo siempre refleja los pensamientos. Esto es directamente de la Biblia: “como siembras, cosecharás”. Es otra manera de decir: “todo lo que das es todo lo que recibes”. Es siempre una ecuación perfecta. Es por eso que digo: “se cuidadoso con tus plegarias, porque siempre recibes de acuerdo a ellas. Puedes estar seguro que estás recibiendo lo que estás pensando. Sin excepción.
Entones, cuando una madre o un padre dice: “tengo problemas con mi niño”, podría reinterpretarse como: “tengo problemas con mi conciencia”. Incluso podrías decir: “mi niño refleja mis problemas en mi conciencia” o “mi niño refleja mis problemas”. Esto se aplica, claro está, en el otro sentido. Cuando un niño tiene un problema, éste puede decir: “tengo un problema en mi conciencia”.
La raza humana está evolucionando hacia el despertar. Cada nueva generación de niños que nacen, más y más, reflejan la divina luz del amor. A veces se los llama niños Cristal, y ellos reflejan cada vez más altos estados de conciencia. Esto es realmente beneficioso para todo el planeta. Jimmy Twyman dio conferencias al respecto. Fue a Japón y conoció a un niño muy chiquito que podía doblar cucharas con su mente. Y los niños han sabido tener muchas habilidades psíquicas que son muy naturales para la mente desarrollada. Estas habilidades provienen de su desarrollo espiritual previo. Es importante tener la mente abierta, que es lo que sucede cuando dejas de lado las enseñanzas del pasado.
Todos tenemos ideas acerca de la familia, ideas que provienen de las memorias de nuestra propia familia y cómo fuimos criados. Muchas de esas memorias son muy inconcientes. A veces, los padres dicen que quieren criar a sus niños de maneras diferentes de como ellos fueron criados por sus padres, pero se impresionan cuando se escuchan así mismos decir casi las mismas palabras que sus propios padres les dijeron. Cuando el pasado se repite una y otra vez, debemos romper los patrones del pasado. Recientemente, Eckart Tolle escribió el libro Una Nueva Tierra, y deberíamos decir que estamos trabajando en una nueva familia, una nueva manera de concebir las familias.
Tenemos que soltar el control al Espíritu Santo. Los seres humanos no podemos estar parcialmente en el control, de la misma manera que no puedes estar parcialmente embarazada. A medida que empiezas a ver el valor de mover las cosas hacia el Espíritu Santo puedes empezar a incluir también a la gente alrededor tuyo. Cuando eres guiado, puedes sentarte con tu niño en ciertas situaciones. Por ejemplo, si el niño está triste por alguna razón, puedes pedirle ayuda al Espíritu Santo junto con el niño. Ayuda al niño con un cambio mental en la manera de ver la situación. Realmente, si cambias tu mente el mundo cambia también. Otra manera es demostrándolo. Podemos enseñarles a los niños lo que podríamos aprender, dado que son parte de nuestra práctica y nosotros somos parte de la suya.
-¿Cómo les hablamos sobre la espiritualidad?
-¿Cómo les hablamos sobre las cosas difíciles de la vida?
-¿Cómo los ayudamos a desarrollarse como individuos sanos, felices y responsables?
-¿Cómo son las necesidades espirituales de los niños?
Entraremos en las respuestas de estas preguntas. La primera proviene de las tres pautas del Espíritu:
Primera pauta: no hablarles de nada relacionado a la espiritualidad que no hayas experimentado. Esto solo enseña especulación. Si no tienes una experiencia clara, directa y profunda de Dios, ¿por qué tratar de explicárselo a tus niños? Sólo conducirá a más dudas y parecerás un fraude o un charlatán, dado que tus respuestas no serán genuinas. Es una cosa profunda estar en plegaria, en la experiencia de ser guiado por el Espíritu sobre lo que dices y haces.
Segunda pauta: tienes que hablar lo que estás tratando de expresar en términos muy simples debido a que si lo haces complicado, los niños simplemente perderán el interés. Pensar lo que dices y decir lo que piensas. Cuando le hablas a los niños sobre espiritualidad, ellos quieren que sea algo práctico, no están para nada interesados en teorías sobre Dios. Veamos un ejemplo: ¿tienes miedo de dejar que tu niño nade libremente en el lago del bosque sin supervisarlo y sin salvavidas? ¿Por qué, si tú enseñas que no crees en cuerpos, muerte y vulnerabilidad? Ellos quieren hablar sobre cosas que están directamente relacionadas con su experiencia práctica. Por lo que es importante hacer uso de muchos ejemplos. Necesitas estar muy familiarizado y muy seguro con tus ideas. Un buen maestro usa varios ejemplos ya que la tiene clara con respecto al asunto en cuestión.
Tercera pauta: hablar y dirigirse a las áreas de interés de los niños; aquellas que les generan curiosidad. Si el niño no expresa interés y curiosidad sobre la espiritualidad y Dios, es una señal de un asunto a considerar. No es igual enseñar matemática o ciencias. El niño debe estar listo, preparado. Si el niño es curioso, entonces hay una oportunidad para ti de expresar tu propia curiosidad en esas áreas. En muchos casos, no hay una invitación a explorar esas áreas. Hablando con los niños sobre lo que están interesados, tu estás mostrándoles tu cuidado y atención. No se trata de las palabras que dices -sino de las actitudes y estado mental que tú expresas. Es ahí donde la enseñanza comienza. Es por eso que Jesús enseñó acerca de las actitudes en la Biblia. Es la enseñanza de una manera de ser, de un estado de ser. No estamos para corregir a nuestras hermanas y hermanos, una mejor manera es esperarlos a que vengan y pidan ayuda con sus problemas. Entonces, no deberíamos nunca tratar de corregirlos en sus ideas y formas de ver las cosas relacionadas con la espiritualidad. Cada situación es siempre una oportunidad para volvernos claros para nosotros mismos.
¿CÓMO HABLARLES SOBRE LAS DIFICULTADES EN LA VIDA?
Es bueno hablarles sobre la creencia. Hasta sobre los tópicos como la muerte y asesinato hay diferentes creencias. Para un ateo y para una persona religiosa, la visión de la muerte puede ser muy diferente. Dile a tu niño que no existen dos personas que vean al mundo de la misma manera. A un niño interesado, puedes decirle que cada persona que viene a la tierra opera sobre un sistema de creencias. Organizan sus vidas por medio de ese sistema de creencias. Si preguntan sobre los conflictos, como la guerra, o conflictos entre sus amigos, puedes decirles que hay muchas creencias y que por tal entran en conflicto. Si ellos preguntan por qué, puede ser una oportunidad para hablarles sobre el error o el ego, porque ello van a permanecer preguntando por qué. Entonces diles que mientras creemos en el ego, habrá conflictos. Sabemos que ninguna persona ve el mundo de la misma manera que otra, pero hay un amor y una unidad que está más allá de la creencia. La única creencia útil que existe es el perdón.
El perdón existe con diferentes nombres en diferentes culturas. Es un buen tópico de discusión también para los padres, ya que ellos pueden a la vez enseñar y aprender ese asunto por los años por venir. Tendrán muchas, muchas oportunidades para perdonar. Si el niño es curioso, enséñale el perdón. Háblale sobre el perdón. Pero lo más importante es siempre la demostración del estado de conciencia.
¿LES HABLAMOS SOBRE DOS O MUCHOS SISTEMAS DE CREENCIAS?
Al comienzo sería mejor recibido y más aplicable hablar sobre varios sistemas de creencias, ya que los niños ven mucha gente. Cada persona parece operar en un diferente sistema de creencias. Pero cuanto más interactúas con ellos, y más la confianza y la curiosidad se constituyen, ellos te mirarán y dirán: “¿puedes hacerlo más simple?” Entonces, diles que parecen muchos, pero que en realidad hay solamente dos sistemas básicos de creencias. Uno te brinda esperanza, libertad, paz, amor y júbilo, y el otro sistema te brinda celos, dolor, culpa, miedo y enojo. Si te preguntan “¿por qué alguien cree en el dolor y el miedo?”, puedes mirarlos y responderles: “estoy trabajando en la misma pregunta, por eso estoy aquí”.
¿CÓMO AYUDAMOS A NUESTROS NIÑOS A DESARROLLARSE COMO INDIVIDUOS SANOS, FELICES Y RESPONSABLES?
El alcance a tu verdadera seguridad, verdadera felicidad, y verdadera responsabilidad, a ese alcance se puede llegar a proyectar o ampliar la idea del regalo de lo que es esta experiencia. Porque realmente no podemos hacer por nadie lo que no hayamos experimentado. Nuestros miedos se reflejan en los suyos, así también como nuestra culpa. Es siempre un trabajo interno. Incluso cuando eres tentado a inquietarte y preocuparte por ellos, es mejor detenerse y ver: “bueno, estoy sintiéndome inquieto y preocupando, es algo en mi mente para soltar”.
¿NO ES QUE LOS NIÑOS HACEN LO QUE HACEMOS Y NO LO QUE DECIMOS?
Tu relación con el niño es muy parecida a como lo hace Jesús contigo. Jesús es lo mismo que todos nosotros; él es como un sabio hermano mayor, (aunque a veces podemos debatir si el padre es más sabios que el niño). Pero Jesús podría decir: “piensa como yo, no hagas como yo”. Él no te pide que te pongas una larga toga o sotana, vayas por ahí y seas crucificado. Él no dice “haz como yo”, él dice “piensa como yo y haz lo que quieras”. Esto quiere decir que el hacer y las emociones fluyen del pensamiento y que el énfasis está siempre en el pensamiento, no en el hacer. Aplica esto a tu manera de relacionarte con los niños. Si está verdaderamente sintiéndote en paz y alegre y confiado puedes decirles: “piensen como yo y haz lo que quieras”. Y si estás realmente feliz, tienes la oportunidad de que ellos quieran seguirte. Y si estás muy conflictuado, ellos no querrán. Buscarán a otro para que los guíe.
Tener niños puede ser una gran oportunidad para practicar la intuición, ya que no puedes vigilarlos constantemente. Tienes que ser intuitivo y confiado. La prioridad es estar siempre en paz, y la intención es dejar ir la creencia de que puedes controlar la conducta. Nunca puedes controlar el mundo de la forma, y el comportamiento o conducta del niño es parte de eso. El padre nunca tiene control directo sobre el comportamiento del niño. Es imposible. Puedes controlar la dirección de tu pensamiento, es la única cosa sobre la que tienes control. En Un Curso en Milagros, Jesús nos dice que hay dos sistemas de pensamiento, uno de amor y otro de temor. Y puedes alcanzar el más alto potencial practicando escuchar la voz del amor y usando el sistema de pensamiento del amor consistentemente. También dice: “puedes creer que eres responsable por lo que haces pero no por lo que piensas, pero eres responsable por lo que piensas, y lo que haces proviene de lo que piensas”. En vez de tratar de controlar el comportamiento o la conducta, que es un efecto, vuelve a la mente o la conciencia que es la causa, y haz un cambio en tu pensar. Esto, no parece ser cosa fácil.
Mucha gente trata de modificar su comportamiento, trata de dejar de fumar, controlar su peso, no beber mucho alcohol, etc. Tienen mucha dificultad tratando de modificar su conducta, pero sienten que tendrían mucha más dificultad tratando de modificar sus pensamientos. El único cambio duradero viene de cambiar los pensamientos. Si tratas de controlar el comportamiento pero sigues alterado en tu mente, todavía tienes una hendidura en la conciencia. Si tratas de actuar bien pero tienes rabia debajo, tu mente está hendida, partida. Todo tiene que estar en completa alineación. Creencias, emociones, pensamientos y percepciones tienen que estar alineados para tener paz mental. Con los niños toma mucha práctica. Los padres dicen su propio comportamiento es muy importante por la creencia de que aprendemos del comportamiento; la idea de ser un modelo de buena conducta. Pero los niños no aprenden realmente del comportamiento, todo viene de los pensamientos. Por lo tanto, no tienes que tratar de actuar bien, porque los niños con frecuencia pueden ver pasar el acto ante ellos y saber cuándo el acto es fingido, y esto es un buen recordatorio para ser auténtico. Si les dices a tus niños que no peleen y tú te peleas con tu marido o esposa o contigo mismo, necesitas cambiar tu pensamiento. Necesitas demostrar un estado de paz.
¿CÓMO SON LAS NECESIDADES ESPIRITUALES DE LOS NIÑOS?
La única necesidad que cada uno realmente tiene es saber verdaderamente quiénes somos. Los antiguos griegos decían: “conócete a ti mismo”. Pero primero tienes que conocer las necesidades básicas, como hambre, sed o la necesidad de calor. Tienes que conocer las aparentes necesidades físicas antes de ir a la profundidad de las necesidades del alma. La madre Teresa lo sabía bien. Primero sacaba a la gente de la calle para ayudarla. No iba por la calle hablándoles a los niños sobre Dios; iba por ellos y los atendía. Para ella y sus hermanas era más un acto de servicio. Los vio como lo hizo Jesús. Fue un ejemplo de: “así como tratas al más pequeño a tu alrededor, así me tratarás a mí”.
A medida que te vuelves más claro te vuelves también más y más intuitivo acerca de cuál es la verdadera necesidad. Con frecuencia, los niños expresarán necesidades del ego, en términos de juguetes o golosinas, por ejemplo; esperando por más, más y más. Ahí es cuando ves que tienes que ser más intuitivo. No quieres entrar en confrontaciones; si, en vez, pasar por una experiencia de amor que es para ambos de ustedes. Ése es el milagro. Bendice a todos por igual. A veces, los padres buscan tratar a sus hijos por igual. Tratan de darles a los niños una cantidad igual de comida o bebida o helado. Pero es imposible hacerlo de manera igualitaria. En cambio, hay que enfocarse en querer ser igualmente amorosos e igualmente abiertos a todos. La satisfacción del amor es importante y no la forma de su expresión. Es siempre una cuestión sobre la propia honestidad.
Con tu niño puedes tomar cada oportunidad para enseñar amor, para enseñar lo que podrías aprender. Funciona en cada situación. Si tienes temor o miedo de dejar a tu niño sentirse libre y moverse alrededor de gente desconocida, por ejemplo, tienes la oportunidad de enseñarle sobre la creencia de privacidad en este mundo o la idea de los pensamientos de ataque. Sí, ¡enseña lo que aprenderías! Una herramienta muy útil es comenzar a ver todo como amor o un pedido de amor. Entonces puedes comenzar a responder la llamada donde la percibas. Podría ser tu niño entrando a tu habitación en la noche, asustado luego de una pesadilla, o un niño golpeando a otro. La tentación está, en psicología, psicoterapia y en muchas otras áreas, en pensar acerca de las cosas como si fueran problemas “de los demás”, lo que el cliente está atravesando y ya. Entonces es puesto “allá afuera” y no visto como un pedido de amor en tu mente, de ahí surge la percepción del error.
FINALMENTE ALGUNAS SABIAS PALABRAS:
Algunas veces puedes pensar que eres personalmente responsable por el niño, si se extravía, por ejemplo. Pero finalmente la idea de ser personalmente responsable por todo, tiene que irse. Nadie puede realmente ser responsable por otro.
Y, no censures las emociones. Permítete sentir lo que sientes, es un escalón útil en dirección a despertarte.
Siempre en amor,
Por David para hermandadblanca.org


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