Argentina y Brasil sustituirán el dólar por sus propias monedas en el comercio bilateral a partir de octubre próximo, según acordaron hoy ambos Gobiernos. El convenio se negociaba desde hace dos años y estará operativo desde el 3 de octubre próximo, cuando posiblemente se celebre un acto especial en Buenos Aires. Se estima que este mecanismo abaratará el comercio bilateral entre un 2 y un 5 por ciento.
Ambos Gobiernos, que coincidieron en que han dado un paso hacia la “integración monetaria” del Mercosur.
El acuerdo que instituye el Sistema de Pagos en Moneda Local (SML) se negociaba desde hace dos años. Cristina celebró la firma del acuerdo, del que aseguró que “no es sólo una cuestión económica”, sino también “profundamente cultural”, y sostuvo que es una prueba de que “es posible vivir en la región con una identidad propia y no prestada”.
Lula fue más allá y con el asentimiento de Cristina declaró que Argentina y Brasil han dado “un paso hacia una futura integración monetaria regional”, que luego deberá ampliarse a Uruguay y Paraguay, los otros dos miembros plenos del Mercosur.
En el Gobierno aseguraron que los destinatarios de la medida son las pyme, que cada vez que realizan una operación de venta al país vecino sufren el costo cambiario de convertir los dólares a pesos a la cotización minorista. Las pequeñas y medianas empresas, de acuerdo al titular de la consultora Abeceb. com, Dante Sica, explican cerca del 20% del comercio bilateral.
En el Banco Central explicaron que el 36% de las operaciones cambiarias provenientes de exportaciones son inferiores a 10 mil dólares, y que el 75%, a 50 mil dólares. Sin embargo, a pesar de ser mayoría en cantidad, estas operaciones representan una porción marginal del valor del total de exportaciones.
Las entidades monetarias publicarán diariamente la tasa de cambio de referencia entre el peso y el real. Según adelantó Redrado, la cotización será similar a la del mercado mayorista o interbancario, sin importar el monto de la operación.
De acuerdo con la idea del régimen, las empresas irán a su banco habitual y pagarán en su propia moneda por la importación del país vecino. La entidad financiera le comunicará al Banco Central de su país, que acumulará todas las órdenes de pago. Al final del día, ambos Bancos Centrales compararán sus pedidos acumulados, y se girarán en dólares la diferencia resultante. Al día siguiente, el exportador ya podría tener en su cuenta el giro del pago. En la Argentina ya se hicieron las pruebas con 26 entidades, y en Brasil, con 16.
Fuente: IEco, Ambito, Crítica Digital
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